Textos Canalizaciones Terapéuticas para Germán III
Leer los anteriores textos...
9a Canalización: Descarga engrama de desapego familiar.
10 Canalización: Descarga engrama de decepción y culpa.
Volver
9a Canalización del 24/feb/2009
Canalizador: Daniel Asamuya
Interlocutor: Denyse Gómez
Se presentó Ormón, Yo Superior de Germán: dice que no se considera haber sido buen
padre, dice que le ha dado importancia a otras cosas más que a su rol de padre; y lo hace
como para sobrellevar los recuerdos de un padre que hacía similar, que salía, tomaba, estaba
con otras mujeres, luego llegaba arrepentido, decía que iba a cambiar, pero finalmente
seguía en las mismas. Dice que ha heredado eso, siente cómo el engrama genético pasa de
las células a su mente, y eso queda a nivel espiritual. Ve que la solución a esos problemas
es un diálogo profundo con la familia pero a veces ellos también dejan de hablar y prefieren
dejar las cosas así.
Interlocutor: Ya estás presente?
Ormón: Soy Ormón; hace un largo momento que no dialogamos; se había puesto interesante…
Interlocutor: Sientes que ha bajado el ánimo, el ritmo de las sesiones?
Ormón: Sí, pero hay que tratar no pensar continuamente en eso; si no está eso, como que
no se puede, pero hay que tratar igual.
Interlocutor: Sí, a veces uno se acostumbra
Ormón: Creo que soy fuerte, firme; aunque tengo mis cosas, como he comentado siempre las
cosas, y lo recuerdo siempre, las cosas que he hecho las considero que están bien, no me
gusta algunas conductas aberrantes que tienen las personas. Soy enérgico, me gusta que
las cosas sean como deben ser; es posible que a veces no me doy cuenta que hay cosas que
estoy violando eso, porque a veces actúo en contra de ese pensar.
Interlocutor: Como por ejemplo?
Ormón: No me considero haber sido buen padre.
Interlocutor: Hablas en otras vivencias?
Ormón: En esta; creo que he sido negligente, creo que me he preocupado de otras cosas
que las he tomado más importantes que el rol de padre; pero trato de no pensar en eso
porque me hace sentir mal, entonces prefiero pensar que no fue así, como una programación.
Interlocutor: Y no crees que esa programación es una forma de no afrontar…
Ormón: Es una forma de sobrellevar las cosas; y lo que puedo hacer. Y qué curioso porque
a mí me ha pasado también, y lo tuve que vivir así, con un padre que pensaba así. Era
una persona que le importaban otras cosas, creo que no tomaba conciencia que tenía una
familia; creo que todo le resbalaba, todo pasaba allí a su alrededor, solo en el mundo giraba él.
Le gustaba salir, le gustaba beber, le gustaba fumar, le gustaban las mujeres; perdió
familia, perdió todo, luego decía que todo era valioso, pero aún así seguía en la suya.
A veces se emborrachaba y lloraba, y decía que se había sentido muy mal, que él no era
así, que quería cambiar todo… y su vida seguía igual… No cambiaba, algo parecido a mí.
Creo que en su interior le importaba pero no podía, creo que a mí me pasa algo así, creo
que me importa pero me cuesta.
Uno se siente a veces mal por acciones pasadas, se siente como que no vale nada por eso,
pero hay otra parte que te dice ‘no, no le hagas caso, debes ser fuerte, no demuestres
esto, no demuestres lo otro, muéstrate como alguien recio, rígido, para que te vayas
amedrentar ahora, cuando ya está todo así’… a veces recibo esos mensajes… ‘No te
amedrantes ahora cuando ya es tarde’. O sea, los hijos están grandes, qué se puede hacer?
Interlocutor: Además de la educación que recibiste en Grecia, en esa vida cuando fuiste
soldado, que de alguna manera te generaste ese carácter recio, también influyó entonces
el ejemplo de este padre, o lo heredaste y quedó eso impregnado en tu espíritu, o qué pasó?
Ormón: Creo que es heredado; como que sus traumas al gestarme se quedan grabados en mí…
Interlocutor: Ajhá, un engrama genético...
Ormón: En mí… luego, la parte física; todo es un contagio, que pasaría a las células…
Veo cómo grabadas en una parte mía todo eso.
Interlocutor: Claro, y ahora te comprendes…
Ormón: No sé si podría decirse que en mi mente.
Interlocutor: Pues todo eso, al convertirse en vivencias, de alguna manera dejan huella
a nivel espiritual también, a través de la mente, de la memoria; pero sin embargo tú ves
la posibilidad que eso pueda cambiar? de que la visión o el acostumbramiento que tienes
por esa influencia genética a no lograr cambiar aunque lo desees, a no ser rígido…
Ormón: No lo sé, no lo sé. Creo que necesito más comunicación, pero sucede a veces uno
convive con gente que no es tan abierta, a veces se guardan sus resentimientos, sus
recelos, y prefieren dejar pasar las cosas así, antes que hablar, abrirse.
Justamente yo, hablando de eso, simplemente digo lo que… tal vez yo no lo pueda hacer,
pero sí lo necesitaría de los demás… Y eso no se hace, creo; lo siento, no se hace. Una
comunicación, un diálogo profundo, como que siento un diálogo profundo, que hagan un
diálogo profundo conmigo.
Interlocutor: Quizás por eso extrañas las sesiones.
Ormón: Siento como que no tengo amor, como que nadie me da amor.
Interlocutor: Bueno, ya que tu hijo escucha esto…
Ormón: Todo el mundo se disfraza, fingen muchos, más acción. Creo que por un lado no
soy abierto a mí, a esas cosas profundas, pero no puedo negar que uno no necesita eso.
Interlocutor: Quizás las personas a tu alrededor están viendo eso, o tienen cierto temor
a que rechaces hablar de eso, o puedas acercarte a hablar con ellos…
Ormón: No lo creo, creo que piensan como yo; creo que tampoco son de confrontar las
cosas, ni de hablar ni de ser abiertos, no para nada, no son así.
Interlocutor: Ok, bueno es difícil…
Ormón: Es como el mudo que convive con otros mudos, y necesita que alguien le hable pero
los otros también son mudos
Interlocutor: Claro, tienen el mismo conflicto, y además es difícil esperar que nos den
algo que no podemos dar; es una ley que es muy difícil de modificar. Bueno...
Ormón: Eso sería todo.
Interlocutor: Está bien. Con relación a la sesión anterior te quería hacer una pregunta,
no sé si querrás contestarla en este momento..
Ormón: Sí.
Interlocutor: Habías dicho que habías tenido una vivencia en Roma, después de lo que
contaste en Grecia, y es para confirmar que si es así, y creo que tiene relación con
algunas pérdidas, tú quieres hablar de eso ahora o lo dejamos luego para después de
esa vivencia, o no?
Ormón: Pérdidas sí; fue una cosa bastante marcada, se conocen y te obligan a luchar a
veces; extorsiones, gente enferma. No hablo mucho de eso, me afecta eso.
Interlocutor: Bueno, quizás para otra oportunidad.
Ormón: Algunos le dicen gladiadores, no sé si me podría haber considerado así; creo
que más que eso trataba de defenderme, de sobrevivir.
Interlocutor: Ok. Bueno, entonces tal vez más adelante podamos ahondar en eso, ya que
fue difícil para ti, seguramente hay cosas que necesitas descargar por lo menos desde
lo emocional; entonces lo haremos en otro momento. Bueno Ormón, que estés bien.
Ormón: Bueno, igualmente.
Subir
10a Canalización del 21/may/2009
Canalizador: Daniel Asamuya
Interlocutor: Denyse Gómez
Se presentó Ormón, Yo Superior de Germán: en una vida como gladiador en Roma, tiene
que matar a su propio hermano en una pelea, se genera engramas de decepción y culpa. Dice
que las vivencias así lo hacen endurecer, ponerse más frío con los demás, más reactivo.
Denyse afirma que se aprende a través del dolor y las situaciones duras; y debemos fortalecer
nuestros principios morales y éticos, y amar a los demás, y así no nos afectaremos ni nos
haremos daño; con el crecimiento espiritual vemos las cosas distintas y si nos vamos
desapegando de las cosas podremos buscar otras formas de actuar.
Interlocutor: Ya estás presente, Ormón?
Ormón: Sí.
Interlocutor: Cómo has estado en este tiempo?
Ormón: Bien; con dificultades, como todos, pero al fin de cuentas, mejor que antes.
Interlocutor: Eso nos alegra. En la sesión anterior habías mencionado un recuerdo de una
vivencia en Roma, de la cual te daba dificultad hablar, si no quieres contar al respecto
qué fue lo que pasó, puesto que ese relato no lo hiciste aún muy detalladamente; al menos
cuéntanos por qué sientes esa dificultad para recordar esa situación.
Habías dicho que habías vivido extorsiones, una vida de corrupción como gladiador…
Ormón: No sé si como gladiador; todos se imaginan como en un Coliseo, pero no es así;
ocurrían también fuera de eso, y te obligaban como esclavo, no gobernantes de alto rango,
a luchar, a pelear, en donde a uno lo hacían trabajar; tuve que matar a mi propio hermano
porque sí o sí matarían a un hijo que tenía, muy chico, y tuve que hacerlo; además mi
hermano tenía una enfermedad y moriría de todas maneras, y es como que él mismo se dejó
matar; y eso es algo que te queda grabado siempre.
Uno se siente sucio, que alguien ofrezca si vida, en una u otra situación, para poder
salvar lo que uno quiere o le conviene, no?
Interlocutor: Aún sientes entonces culpa por esa vivencia?
Ormón: No sé si culpa… o tal vez sí. Como que uno se rebela contra la vida, porque tiene
que ponerlo en una situación así
Interlocutor: Te ponen entre la espada y la pared; entiendo. En una sesión anterior
recuerdo que habías mencionado que justamente ese tipo de vivencias, en donde te obligaban
a actuar fríamente, a actuar a veces agresivamente para defender la vida de tus cercanos,
o de ti mismo, eso te marcó en tu carácter, y eso ha hecho que en otras vivencias, otras
vidas también, tengas que obrar de esa manera…
Ormón: A qué te refieres exactamente? A lo que estoy relatando?
Interlocutor: Recuerdo que en una sesión habíamos tratado de buscar la razón de por qué
tu carácter se había endurecido por las experiencias vividas, que eso lo hemos compartido
en una ocasión, y me dijiste que algunas vivencias como esta, como la que se vivió en
Roma, te habían vuelto así. Es esta situación en particular que nos cuentas con tu hermano
la que más marcó ese carácter en ti, en tener que, como se dice popularmente ‘hacer de
tripas corazón’, o sea tratar de ser frío frente a ciertas decisiones drásticas que a
veces la vida te encasilla, en determinadas circunstancias?
Ormón: Sería la más fuerte, podría ser; pero de las cosas que le hacen a uno más fuerte,
ponerse frío, son las necesidades, cuando tienes una vida desgraciada, en la que tus
caminos se cierran, no tienes salida, te ves bloqueado por todas partes, no sabes a dónde
ir, tienes que robar, tal vez matar, para poder subsistir; expuesto a situaciones en
donde eres inocente y sientes, caes tú, te llevas la peor parte; donde tienes familia
y sabes que eres el responsable de ellos; no sabes a donde ir… Yo creo que ese tipo de
cosas lo pone a alguien un poco más duro.
Interlocutor: Pero cómo te ves ahora, hoy día, frente a esas situaciones?
Ormón: Creo que lo he superado, no en su totalidad, pero uno como espíritu tiene eso
guardado, son cicatrices.
Interlocutor: Y crees que esas cicatrices con el tiempo puedan ir ablandándose?
Ormón: Sí; creo que no notándose tanto.
Interlocutor: Qué crees tú que pueda servir para eso? para ese proceso de sanar y que
no estés en ese extremo de dureza sino en un punto en donde seas firme ante las …
Ormón: Es que no me considero en un extremo de dureza, en ser una persona extremadamente
dura; no creo ser así…
Interlocutor: Ya eso lo has mejorado bastante; pero evitar eso, por las vivencias que
tuviste me refiero, evitar llegar a eso…
Ormón: Sí. La posibilidad de que vuelva a ser así como antes no; no lo veo así.
Interlocutor: Cómo eras antes? Antes eras más ingenuo, más blando, qué?
Ormón: En otras vidas? Más duro, más agresivo; si tenía que matar mataba; más reactivo.
Interlocutor: No eras tan así?, eso es lo que me quieres decir?
Ormón: En otras vidas? No, digo que no soy tan así en esta vida.
Interlocutor: Ah, ya; o sea que sí ha habido un progreso espiritual marcado ahí.
Ormón: Sí, obvio que sí. Yo era una persona que por ejemplo robaba, o animales o cosas
así, para darle de comer a mis hijos, con un justificativo, cuando no había una salida,
y si tenía que matar a alguien lo iba a hacer; cosa que ahora no.
Interlocutor: Ya ahora no lo harías?
Ormón: Nunca se sabe, pero creo que no.
Interlocutor: Sí, uno no sabe con qué situaciones pueda confrontar y que vaya a reaccionar
nuevamente así; sin embargo, de manera conciente, no dentro de tu inconsciente…
Ormón: No, de manera conciente no.
Interlocutor: O sea que se podría decir que esas vivencias pasadas difíciles has aprendido
a mejorar los medios se subsistencia?
Ormón: Sí
Interlocutor: Que hay que tratar de evitar ser hostiles y dañar a otros para poder estar
tranquilos y sobrevivir, sino que hay que buscar otros medios de intentar lograr eso…
Ormón: La pregunta sería ‘cómo hacer para que no quepa la posibilidad de caer en una
situación reactiva en la cual se tomen medidas como las que tomaba en vidas anteriores’.
Interlocutor: Bueno, de todas maneras yo creo que has pasado por tantas experiencias de
ese tipo que no creo que sea imposible que hayas recogido experiencia en ello, sobretodo
en las consecuencias, porque el karma, tú sabes bien, es una forma de aprender a través
del dolor y situaciones duras, que se refieren por consecuencia de esos actos.
Es la manera en que a uno le queda grabado en la memoria que esas acciones solamente le
pueden traer más perjuicio para nosotros mismos, al menos ese es el primer paso; siendo
un poco egoístas aún, pensar que lo que estamos sembrando es una cosecha negativa para
un futuro. Eso ya nos deja una experiencia, una lección.
En segundo lugar, ir poco a poco fortaleciendo nuestros principios morales, nuestros
principios éticos, en la medida en que se avanza en el sendero, y en que se puede
adquirir más capacidad de amar a nosotros, amarnos a nosotros y amar a otros, también
vamos aprendiendo a comprender el accionar de otras personas y el nuestro; y en esa
medida abstenernos de actuar de manera hostil, porque sabemos que todos estamos en nuestro
proceso, de que todos somos diferentes; aunque para otros sea difícil cambiar y dejar de
afectarnos o hacernos daño, nosotros tenemos que hacer el esfuerzo personal de evitar
hacer ese daño a los demás.
Es una convicción interna que se va logrando con el tiempo, con el crecimiento espiritual,
de que siempre pueden haber otras maneras de hacer las cosas mejor, y aunque nos encontremos
en una situación atrapante o difícil, poder tener la cabeza fría y sentada para saber si
lo que voy a hacer es lo correcto o no, y no lanzarnos por el miedo tan terrible que
tenemos de perder lo nuestro, nuestras cosas. Porque nuestras reacciones son mecanismos
simplemente de supervivencia, y no queremos perder seres, no queremos perder cosas,
situaciones, oportunidades ; y ese miedo es el que nos aferra a todo eso.
Y cuando nos vamos desapegando y no tenemos tanto miedo de perder las cosas, entonces
ahí es donde ya podemos buscar otras formas de actuar.
Ormón: Bien.
Interlocutor: Es lo que creo que todos tenemos que hacer, y tú estás también muy cerca
de ir consiguiendo poco a poco eso, por todo el avance que has mostrado en este tiempo.
Ormón: Bueno, hasta pronto.
Interlocutor: Hasta pronto Ormón.
Subir
Volver
|