Ámela
Un hombre se presentó delante de un sabio y le contó que ya no quería más a su pareja y
que pensaba separarse.
El sabio lo escucho, lo miró a los ojos, tan solo le dijo una palabra: ÁMELA, luego calló.
El hombre dijo: pero es que ya no siento nada por ella, replicó, ÁMELA, replicó el
sabio; y ante el desconcierto del hombre, después de un breve silencio, agregó lo siguiente:
Amar es una DECISIÓN, no es un sentimiento. Amar es DEDICACIÓN y ENTREGA.
Amar es un verbo y el fruto de esa acción es el Amor.
El Amor es un ejercicio de jardinería, arranque lo que hace daño, prepare el terreno,
siembre, sea paciente, riegue y cuide. Esté preparado porque habrá plagas, sequías o
excesos de lluvia, pero no por eso abandone su jardín.
Ame a su pareja, es decir, acéptela, valórela, respétela, dele afecto y ternura, admírela
y compréndala. Eso es todo ÁMELA y recuerde:
El amor es incondicional. No es una emoción, sino un acto de abnegación.
Una persona que verdaderamente ama a alguien no trata de quitarle nada a esa persona.
Es porque el amor nunca está condicionado a recibir algo; es incondicional.
A menudo el mundo define el amor desde el punto de vista de lo que puede obtener. Pero
si el amor incondicional caracteriza el matrimonio, el índice de divorcios no sería lo
que es hoy. Si quienes dicen que ya no aman a su cónyuge pudieran comprometerse a amarlo
de manera incondicional, pudieran descubrir que pueden recrear el amor.
Eduardo Torres
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