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Servicio de Orientación
Carta a Consuelo
Hola Consuelo,
Gracias por abrirte a nosotros y contarnos tu vida. He tomado algunas de tus palabras
para darte mi opinión y tratar de ayudarte desde lo que hacemos.
Me di cuenta según lo que me escribes en que has resaltado que no eres una persona feliz
y estás insatisfecha con tu vida. Lo que en mi parecer es el núcleo del asunto. Dices
que "No soy una persona feliz, no me siento a gusto con lo que hago, y siento como si
esta no fuera mi vida… no se como explicarlo pero así me siento." No es necesario
que expliques porque sabemos lo que se siente. Sin embargo, desde nuestra experiencia
hemos aprendido que aquello que nos hace "felices" tiene que ver mucho con la actitud
que decidimos tener frente a la vida y todo lo que se nos presenta. Ser feliz es un
estado natural, que nosotros sepultamos en la tierra cuando estamos ciegos y somos
incapaces de ver las cosas buenas. Nada es totalmente malo... pero entiendo tu estado y
para comenzar a sentirte mejor, debes empezar por confiar en que dentro de ti existe el
poder de cambiar las cosas. Las cosas que te han ocurrido a ti y a tu familia, todo lo
que tienes afuera de ti, aquello que deseas (estudio, dinero, etc) no deben ser la razón
de tu felicidad o infelicidad. Una cosa es alegrarte o estar triste... eso son emociones
que van y vienen, porque los problemas siempre existirán. La felicidad va más allá de los
problemas, es la simple gratitud interna por lo que tenemos y por lo que somos. Y solo
falta que empieces a descubrir lo hermosa que eres por dentro solo por el hecho de ser
un ser humano, una alma que busca y si deseas un Ser de luz - o hijo de Dios como lo
dicen en las religiones-. Ante todo aprende a apreciar cuantas cosas se te han dado para
vivir, desde la maravilla de tu cuerpo físico, hasta la posibilidad de crear con tus manos,
con tus pensamientos; así como la posibilidad de sentir lo que elijas. Muchos de nuestros
pensamientos y emociones son elecciones nuestras. Si decides elegir sentirte abrumada por
lo que te ocurre verás todo de manera oscura, pero si decides ver lo que has logrado y
lo que tienes para darte y dar a otros, todo cambiará. Las cosas se ven con los lentes
que te pongas. Infinidad de personas han vivido situaciones más terribles y angustiosas,
y algunas de ellas no se han rendido y otras han salido adelante solo por esto: creen en
sí mismas, creen que la vida no "golpea", sino que les enseña a ser fuertes. La felicidad
es un estado interior al que puedes acceder si lo decides así, si decides cambiar tu manera
de ver las cosas y cambiar primero por dentro para que lo de afuera mejore también.
Hemos visto que esta manera de ver la vida, como a la mayoría de nosotros nos ha sucedido,
viene en parte por la educación que traemos de nuestros padres y familiares. Por ejemplo
tu dices que a tu familia "como que el dinero no les rinde y cuando las cosas van bien
algo pasa y sale todo mal". En la mayoría de las personas y familias enteras, existen
muchos complejos que se heredan. Uno de ellos es el complejo de "carencia". Siempre
pensamos en función de lo que "hace falta" y no en lo que ya tenemos. La mejor manera de
lograr salir de un estado de pobreza es no creerse pobre. Cuando nos creemos sin nada,
solo atraemos pérdidas. Las cosas que tenemos son el resultado de nuestras creencias y
pensamientos, nuestro pensamiento atrae las cosas, y a menudo es más fuerte el pensamiento
que justifica el miedo que aquel que apoya nuestra sensación interna de paz, aceptación y
gratitud. Cuando deseamos algo, por lo general lo sentimos desde el miedo a no tenerlo.
Es el miedo el que hace que el dinero se esfume, que los planes no salgan, que el trabajo
se pierda, que más necesidades aparezcan. Es difícil cambiar esta manera de pensar, pues
nos educaron para tener miedo de ser "pobres" y no tener como vivir. Pero cuando abres
los ojos y dejas que tus capacidades se brinden a los otros, te das cuenta que no es tan
difícil "sobrevivir" y que más importante que preocuparse por el pan físico y la ropa
nueva, es aprender a vivir con los demás y para los demás. Sólo de esta manera la vida
retribuye de manera abundante satisfaciendo nuestras necesidades.
Una de las cosas que desafortunadamente tienes bloqueada es justamente tu capacidad de
socialización, tan importante para mostrar tus capacidades y darte a los demás como te
acabo de decir. Dices que "en la escuela era muy difícil, tenía que adaptarme a las
personas nuevas y como yo nunca he sido una persona que haga amistades pronto, pues
fue muy difícil."... "cuando a mi me preguntaban algo no sabía que contestar… es que a
mí cuando hablo con otras personas como que no se qué decirles; es como si mi mente se
pusiera en blanco. Tal vez por eso no tuve amigos."... "soy muy tímida" y más adelante
dices: "Hay días que me pongo a pensar: por qué la vida es así"... "ni sé que realmente
quiero… ni sé cómo manejar mi vida ni a qué rumbo voy."
Según lo que me contaste de tu infancia con tu abuela, es evidente que se crearon también
grabaciones inconscientes y no te enseñaron a quererte a ti misma. Desde que te negaron
la posibilidad de socializarte generaron esa timidez e inseguridad propia de quien no
sabe como intercambiar con otros. Esta barrera debes romperla, es lo primero que debes
hacer si deseas salir adelante, pues el encierro en uno mismo te hundirá en estados cada
vez más pasivos y probablemente te conduzca a depresiones mayores. La base para lograr
esto es convencerte a ti misma de que eres una persona tan valiosa como cualquiera,
sumamente importante para los que te rodean, sin caer en la superioridad. Si estás en
el mundo es porque eres única, y la mezcla de tus talentos son necesarios para cualquiera
que te conozca, pues de todas las personas se aprende. Para poder adquirir esa seguridad
en ti misma, trata todos los días de descubrirte y conocerte. Reconoce las cosas positivas
que tienes y muéstralas al mundo. Piensa en las cosas que te interesan, analiza por qué
sueñas con ciertas cosas, qué te atrae, qué te apasiona por qué cosas estarías dispuesta
a jugarte la vida y establece metas concretas. Es lindo soñar para motivarnos a nosotros
mismos, pero mejor aun es ponerse metas reales e intentar cumplirlas: por ejemplo,
realizar un estudio determinado o terminarlo bien (aprender inglés es una base importante
para ti), buscar un empleo mejor o sacarle provecho al que tienes por más sencillo que
sea, mejorar las relaciones familiares, y en especial conseguir amigos y contactos que te
favorezcan. Es importante aprender a expresar tus ideas y sentimientos. Tu dices que
"mis papás ni mis hermanas me vieron llorar nunca, a veces me miraban triste y me preguntaban
y yo les decía que no tenía nada. Nunca les dije nada porque yo pensaba que me iban a
decir que estaba loca o algo así." La represión solo te lleva a dos caminos: la
frustración y con el tiempo a la violencia o autoagresión. Es vital que compartas tus
cosas con personas de confianza, que te abras para que descargues tus conflictos. Tu
larga carta es una muestra de esa necesidad. Por otro lado procura evitar la necesidad
de aprobación. Aunque es básico en los humanos sentir deseos de ser valorados y reconocidos,
trata de que la opinión ajena no te afecte, trata de vivir de acuerdo a tu criterio y
basado en lo que crees. No me refiero a gritarle al mundo que "eres de una manera y que
se mueran todos", me refiero a ser indiferente por lo menos ante la crítica y a ser fuerte
frente a la amenaza. Levanta la frente en alto y siéntete feliz por lo que eres.
Con respecto a la relación con tu hermana menor dices que "Mi hermana mayor sí le habla,
pero como que le guarda rencor por todo lo que ella dijo y porque no nos dijo nada que
se iba. Cuando hablamos con ella como que ya no es lo mismo… yo trato de que sea igual
que antes pero ya la siento diferente." Es natural sentir recelo frente a alguien
que nos ha defraudado, sin embargo si la amas como la hermana que nunca dejará de ser,
es posible que con el tiempo estas heridas sanen. El orgullo es la barrera más grande
que existe entre un ser humano y otro y la cadena más pesada que nos separa de Dios.
Trata de vencer con el tiempo esto y si aun no eres capaz de perdonar, por lo menos
evita pagar con mal el "mal". En ese caso sería mejor ser indiferentes y dejar que todo
siga su curso sin que el resentimiento nos devore (porque hace más daño el desprecio a
quien lo da). Tu hermana menor ya tendrá suficiente con tener que encargarse a tan
temprana edad de una menor, a solas y de paso componer su vida como para poner una
carga adicional de desprecio. Siempre hay que intentar ayudar más allá de los actos de
la gente y se debe empezar por la familia. Cada cual recoge lo que sembró de acuerdo a
sus obras. Deja que ella recoja lo suyo y tú intenta sembrar mejor, para que en el
futuro encuentres una mano cuando lo necesites.
Cuando reiteras que "No me siento una persona feliz y no creo que mis papás lo sean
porque ellos también han sufrido cuando eran niños, ni tampoco lo son mis hermanas pero
como a nosotros nunca nos gusta decir nuestros sentimientos preferimos callarlos”
pareciera que marcas tu vida con estas palabras, como si fuera un castigo heredado de
familia. No lo permitas. Sal del círculo de los malos aprendizajes y la desesperanza y
cuando estés mejor contigo misma, intenta influenciarlos, teniendo en cuenta que no
podemos cambiar a los demás, pero si podemos hacer mucho por nosotros mismos si nos lo
proponemos. También dices que "Mi familia no es muy religiosa y a veces yo pensaba que
dios no existía, me ponía a mirar el cielo y sentía un gran vacío en el corazón y me
preguntaba dónde podía estar dios. "… "leí un libro de ángeles donde se dice que cada
uno tenemos un ángel, de ahí empecé a pensar más en dios pero creo que aun no lo he
podido encontrar… creo que existe pero como que todavía no estoy cerca de él. Y cuando
me pongo triste y pienso que dios existe me animo un poco pero hay veces que no puedo
dejar de sentir soledad." La fé es "certeza interna de realización, convicción de
que las cosas buenas de la vida existen para todos los seres". Pensar así también es
una elección, y créeme que solo los que tienen esta verdadera fe son los que salen
adelante. Nosotros creemos en El Supremo, en lo Absoluto, en aquella Mente Universal o
Fuente de lo que existe, sin importar la religión que lo pregone. Es apenas un asunto
de lógica que al observar los milagros de la vida, la transformación de las personas,
y la inteligencia de la naturaleza y de cuanto se crea en el mundo, podamos tener la
certeza de Dios. Pero lo importante es que empieces a darte cuenta que tú eres un trozo
de luz que viene de Èl y buscarlo fuera de ti misma puede hacerte confundir, a menos
que aprecies su presencia en todas las cosas bellas, buenas y justas de la vida. Él es
Luz Total y mientras andemos en oscuridad interiormente, nos costará sentirlo, a menos
que aumentemos nuestra propia luz. Quizás sientas que tu llama sea pequeña y a veces
parezca extinguirse, pero siempre está ahí por el solo hecho de haber tenido la oportunidad
de vivir y existir. Intenta recobrar esa fe. Por ahora más que hablar con un ángel o
creer en lo que te dicen, busca dentro de ti el mensaje que tu conciencia y tu Espíritu
te dan, pues te aseguro que ahí está la vía a través de la cual hablamos con Dios.
Serena tus emociones primero, levántate en la mañana agradeciendo las nuevas horas que
te regalan para vivir, y antes de dormir agradece también lo recibido. Verás que es
mucho...y con el tiempo será más a medida que con humildad aceptes lo que tú misma has
sembrado. No podemos recordar todo nuestro pasado, pero recuerda bien: nuestro presente
es el resultado de lo que alguna vez hicimos y de aquello en lo que creemos. Por eso
desde ahora, cree en ti, cree en un mejor mañana y recobra la fe en Dios. Todo dolor
es una manera de aprender. Busca aquello que debes aprender y empieza a corregirlo.
Verás que cada día podrá ser mejor.
Un abrazo,
Denyse
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