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Servicio de Orientación Engaño y conflicto de pareja
Me preocupa tratar de empezar a hacer las cosas de forma correcta y al final no lograrlas,
como por ejemplo saber que está mal que engañe a mi novia y por “x” o “y” vuelvo a engañarla.
Dentro de un punto de vista ético y espiritual, el engaño, sea cuales sean las razones de
su práctica, se considera una acción hostil. La falta de claridad y de transparencia es
la semilla de la desconfianza en cualquier tipo de relación, y siendo la confianza uno
de los pilares de toda relación, ésta se vendría abajo a causa de la duda y la inseguridad.
Si cuestionas tu propia capacidad para mantener una relación fiel, si dudas de que puedas
respetar el acuerdo con tu pareja de mantener una relación de exclusividad con ella, quiere
decir que de alguna manera estás teniendo una actitud insegura ante la relación; y si dudas
de ti mismo, toda relación y todo compromiso con el mundo exterior tambaleará. En este
sentido lo importante es que logres clarificar tus sentimientos, que te preguntes a ti
mismo cuál es tu verdadero nivel de compromiso en tu relación con ella, respetando los
acuerdos que tienen. Si no estás seguro de que puedas cumplirlos, habla con ella y toma
una decisión clara y firme; quizás puedas darte un tiempo para reafirmar tus sentimientos
y asegurar tu disposición para con ella. Pregúntate cuáles fueron las razones de tu engaño.
Mayormente el engaño está asociado a un autoengaño también, al creer que amamos a alguien
cuando en verdad no es así. En una relación estable, el engaño se sale de la lógica de un
intercambio pleno y satisfactorio entre ambas partes y si existe es porque algo anda mal
en los sentimientos y necesidades de la pareja. Primero aclara estas ideas y si la tendencia
persiste a manera de hábito, ya tendrás que buscar si hay carga inconsciente en ese accionar o no.
A pesar de saber que me quiere mucho siento que hay algo en ella que no termina de gustarme;
ya tenemos 4 años y no he podido enamorarme de ella realmente. Siempre estoy como buscando
a alguien y no me gusta sentirme así porque siento que la utilizo
Bueno aquí aclaras lo que te dijimos al comienzo. Ese "algo" que no termina de gustarte,
es lo que debes clarificar. Si sabes que no has podido terminar de enamorarte, ¿por qué
estás ahí?. Sería más sincero de tu parte terminar la relación a sabiendas de que no estás
enamorado realmente, que mantenerla por cualquier otra causa, sea lástima, costumbre,
necesidad de afecto... que finalmente son escusas de nuestro propio egoísmo. Tampoco se
trata de caer en la culpa, si sientes que la utilizas, si tu corazón te dice que no haces
lo correcto, entonces ten simplemente el valor de confrontarla y sincerarte. Todos en la
vida nos equivocamos, no serás ni el primero ni último. Además estos errores siempre son
el precio de conocernos a nosotros mismos cada vez más.
Lucho continuamente contra mi ego pero de una u otra forma este me domina y sale a flote
El ego no integrado al alma es un estado común de la gran mayoría de seres humanos y lograr
que él no nos domine es un camino a veces largo que corresponde a la evolución misma de
un ser vida tras vida. No porque te hayas acercado al conocimiento de los roles y actitudes
que te afectan, ya puedes integrar el ego...no es así de simple. De hecho esa lucha contra
el ego se convierte en un obstáculo, porque el ego se alimenta del autorechazo para afianzarse
con fuerza. La naturaleza del ego es la misma actitud de supervivencia de nuestra parte
básica o animal, tiene más años de control que el alma que trata de salir a la luz como
un recién nacido; por eso debemos tener paciencia empezar a conocernos primero bien,
aceptar nuestras fortalezas y debilidades, estar atento a nuestro comportamiento para que
al darnos cuenta de cómo actuamos y por qué lo hacemos (toma de conciencia) entremos a
modificarlo poco a poco. Pero la autoestima y el fortalecer lo positivo en nosotros es
lo primordial; solo encendiendo la luz propia, podemos restarle obscuridad a los rincones
de nuestra alma. Si deseas empezar este trabajo interno contigo mismo, te sugerimos las
lecturas de nuestra web en la sección de Sanación Espiritual.
Trato de no decir mentiras pero siempre las digo; nada graves, pero no me dan comodidad
porque cuando quiero deshacerlas pienso en que no le hacen daño a nadie y en la vergüenza
que me da decirle a la persona la verdad. Por ejemplo yo soy encargado de un café y por
personas que trabajan cerca y gente que frecuenta este café se corrió el rumor de que
yo era el dueño y en ocasiones dijeron: “él es uno de los dueños”, y yo dejo correr esos
rumores y a su vez los alimento y me da vergüenza, después del tiempo que ha pasado decirles:
“mira, eso es mentira”.
El mentir nunca puede hacernos sentir cómodos, porque como te dijimos arriba, de alguna
manera también nos engañamos a nosotros mismos. El engañar y engañarse es fruto del miedo,
como todas las emociones densas que generamos. Busca la razón de ese miedo (casi siempre
descubrimos que aquello que no nos atrevemos a decir nos expone a algo que no deseamos,
tememos que suceda algo o perder algo, haciéndonos vulnerables o a riesgo de sentir dolor,
lo cual demuestra nuestra baja estima o necesidad de superioridad). Mentir para no generar
dolor o frustración a otros, es también una ilusión temporal que a la larga termina por
generar mucha más daño al sembrar como dijimos, la desconfianza y la inseguridad. Cuando
una mentira ya está plantada se necesita valor para desmentirla, pero es mucho más honorable
y digno hacerlo, pues muestra nuestra verdadera seguridad y autoafirmación -no necesitas
demostrar nada a nadie-, y aunque puedan perder confianza en uno, más adelante al sanar
heridas o roces se podrán ver los frutos de esa acción. El reconocer nos hace más humanos
que el escondernos detrás de una fachada. Es una cuestión de elección.
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