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Servicio de Orientación
Sobre la compasión
En esta oportunidad quería consultarles a cerca de "la Compasión" puesto que tengo
días buscando un punto limítrofe de este sentimiento, pues está bien desde el plano de
luz sentir compasión por el caído, por quien está en aprietos, por quien está en desgracias,
pero también es cierto que la compasión es causante de unos buenos engramas. Pero también
pienso que el ser compasivo en muchas ocasiones puede ser una manifestación de un rol
del ego, tanto de quien es compasivo como de quien demanda compasión, entonces me surge
la inquietud de hasta qué punto está bien ser compasivo y hasta qué punto ya es más un
rol del ego que otra cosa.
Si ustedes pudieran aclararme tal inquietud o pueden referirme a un material que me ayude
a tener una visión más amplia con respecto a este tema ¡mucho agradecería!!!
¡Un Abrazo!
Hola,
Dentro de la enseñanza que hemos tenido la oportunidad de recibir, nos han aclarado que
es muy común confundir la "compasión" con la lástima. Si bien ambos son emociones, la
primera es fruto del alcance de un nivel de amor más elevado y puro, mientras que la
segunda es fruto del ego. Este último es de alguna forma una expresión de irrespeto frente
a la capacidad innata de todo ser humano de salir adelante y superar sus conflictos, sean
cuales fueran las condiciones en y a menudo se convierte en una escusa para el servilismo
o el falso altruismo, actitudes derivadas de un rol básico de baja estima, o en el otro
extremo una manera de disimular ante los demás la actitud de indiferencia y orgullo propias
del rol de superioridad. Muchas veces se siente lástima de una condición que en el fondo
nos parece inferior a la nuestra. El ego se alimenta de esta emoción para reemplazar su
verdadero impulso del alma a la bondad. Para que la lástima sea superada y se transforme
en compasión, que es el amor expresado en términos de servicio activo, es decir, lo que
se llama comúnmente , "extender una mano y enseñar a pescar en vez de dar el pez", se
requiere salir de la ignorancia de nuestra propia condición. Reconocer si estamos jugando
el juego del ego, a través de sus roles o si estamos en vías de superar las necesidades de
aprobación, afecto y control que nos hace ponernos las máscaras de la baja estima o de superioridad.
Hace poco le explicaba a un consultante que hasta que no alcanzáramos esta virtud de manera
real, acompañada de entendimiento y conocimiento de nosotros mismos, no es posible alcanzar
el mayor fruto del amor que es la comprensión. Le decía que la compasión es la capacidad de
ponernos en los zapatos del otro sin pretender SER el otro ni hacer por él lo que solo a él
le corresponde; es sentir al otro desde nuestro interior porque ya hemos vivido lo que él
vive y es nuestra experiencia la que se ofrece en servicio y no nuestras creencias. Y esto
solo se logra si tenemos el suficiente amor propio fortalecido y verdadero como para respetar
el camino que el otro decida emprender, y para no tener necesidad de escudarse detrás de la
emoción de tristeza que nos causa el otro por su condición y pretender con ello sentirnos
aliviados con nosotros mismos. Es común pensar que el que siente lástima es buen "prójimo".
La compasión no es un sentimiento contaminado de tristeza sino unido a la alegría del
servicio- quien tiene una mayor visión de la vida por su propia vivencia, sabe que "no
hay mal que por bien no venga"- El que en realidad siente compasión tiene la capacidad de
mostrarle a su hermano el lado positivo de su aparente desgracia, ayudarle a descifrar el
lenguaje en que la vida le habla para su transformación y crecimiento mejorando con ello
su sentido de responsabilidad y alejando sentimientos de culpa o su rol de víctima, y por
ninguna razón está a favor de perpetuar su condición con el error inconsciente de apañar
su dolor culpabilizando al mundo por ello. El compasivo da la mano y enseña a perdonar
como acto de liberación; el que siente lástima solo estimula el odio o la baja estima del
que sufre. La única manera de grabar engramas es a través de la vulnerabilidad de
nuestros propios roles, pero quien tiene verdadera compasión ya los ha
dominado y su ego trabaja para él, no lo domina. Casi todos somos proclives a sentir
lástima porque nuestro amor propio es débil y nos dejamos engañar por las ilusiones de
la vida. Pero esto no quiere decir que podamos con el tiempo ser cada vez más compasivos.
Saludos,
Denyse
Un mensaje adicional: Si nosotros viéramos un niño jugando en la arena y vemos que
aquello que construyó y a lo cual llamó pastel, fue derribado por la lluvia; y si le
preguntamos al niño porque llora y nos dice “porque no voy a poder comerme el pastel
que había hecho”, ¿Qué sentiríamos: lástima o compasión?. Quien sienta lástima es otro
niño que se igualó con éste fortaleciendo su creencia de que nunca podrá comer pastel
por esta razón y ayudándolo a maldecir la lluvia…Quien sienta compasión no podrá más que
sentir ternura, ponerse en su lugar porque entiende que significa ser “niño”, pero
animarlo a construir otro pastel….Y eso es lo que hacen los Maestros con nosotros.
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