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Servicio de Orientación
El valor del cuerpo físico
Hola,
Sobre el tema de mi baja autoestima estoy tratando de cambiar eso, de pensar de forma
positiva, no es fácil, pero hay que hacer el intento. Mi inconformidad creo que está en
no sentirme bien conmigo mismo físicamente en un aspecto general, no me siento feo pero
tampoco me gusta mi cuerpo y me hubiera gustado sentirme más cómodo con él. Siempre he
creído que es una cosa sin importancia o algo banal pero no hay que negar que entre mejor
se sienta uno físicamente mejor su autoestima será.
Como espíritu, y ya te lo había dicho, no me siento mal, al contrario, me gusta mi
forma de pensar, mi forma de percibir las cosas, la agilidad que tengo para entender
ciertos temas y la facilidad de aprender a manejar las cosas. No sé si eso tiene que
ver con mis genes o si hace parte de mí como espíritu, pero me gusta.
Es solo que siento que mi físico no hace "juego" con mi parte espiritual o de personalidad.
R.
Hola R.:
Me llama la atención que tienes la convicción de que "entre mejor se sienta uno físicamente,
mejor su autoestima será"... Por lo que veo continúas condicionando la autoestima a una
apreciación de lo físico. Solo para que medites: ¿no te suena eso a una programación
mental?, ¿a un paradigma social y educativo? yo me pregunto ¿quién decidió que para
querernos a nosotros mismos tenemos que "sentirnos mejor con nuestro físico" primero?...
¿no sería mejor verlo al revés? es decir, ¿que si tenemos verdadero amor propio, nos
sentimos sí o sí bien y felices de poder tener nuestro físico, y lo apreciaríamos grandemente?
A mi parecer, y es solo mi opinión, sentirse incómodo o no aceptar plenamente nuestro
cuerpo físico es una clara muestra de una falta de amor propio y autovaloración, más
allá de que digamos "valorar otras cosas en nosotros". Es como si una persona dijera:
"me gustan los planos de mi casa pero detesto como está hecha"... ¿sabías que nuestro
cuerpo es tan solo el reflejo del carácter de nuestra Alma y es a través del cuerpo que
podemos experimentar quienes somos de manera concreta a través de su lenguaje? Las
enfermedades, los gestos, las sensaciones y las acciones que con el cuerpo hagamos, todo
está hablando permanentemente de nosotros. Pero es triste que los humanos lejos de ver
estas esferas tan valiosas de nuestro cuerpo, la reduzcamos a una "apariencia aceptable"
para la cual no existe ningún patrón de perfección, sino que justamente su valor está en
la diferencia con respecto a otros cuerpos, su única forma. En mi experiencia como
nutricionista he visto abundantes muestras de esta tendencia como podrás imaginar,
montones de personas preocupadas por la cantidad o escases de grasa de sus cuerpos, sin
percatarse de los milagros que este realiza a diario. Solo me da tristeza, y me pregunto
entonces ¿cuándo podremos amarnos de verdad si no empezamos por lo más concreto y visible
que poseemos que es nuestro cuerpo? ¿Si somos ciegos a la maravillosa experiencia de sentir
a través de un cuerpo, sin importar la forma que hemos elegido para este -de manera
inconsciente por lo general-, ¿cómo podemos aceptar que existe algo más allá que lo origina
y le ha dado forma a tan maravillosa creación: El Espíritu? Sinceramente me es muy difícil
comprenderlo de otra manera y ver esta separación. No concibo que podamos amar realmente
al "Creador en nosotros" si no amamos primero su obra...es como admirar un pintor sin
conocer sus pinturas.
Tu cuerpo es un regalo, y ¡claro que hace total juego con lo que eres!!! Desafortunadamente
la mente con sus creencias, programaciones y su educación es una gran ilusionista que nos
envuelve convenciéndonos por momentos de nuestra insignificancia, dando crédito al tremendo
miedo que nuestro ego alimenta a diario y dándonos su dosis diaria de justificaciones que
nos mantienen dormidos y lo más alejados posible de la verdad. Por algo decían los orientales
que la "mente es el gran destructor de lo real". Se referían por "mente" a ese espacio
donde las ideas de la experiencia diaria se guardan para darnos el sustento necesario
que nos permitiera interpretar las cosas que descubríamos, como la bolsa de pruebas de
un detective que una vez "usadas" tendrán que desecharse.
Con esto te digo que puedes desechar tus viejas ideas cuando estés listo, y de paso te
liberas para darle paso a un amor más abierto e incondicional hacia ti mismo.
Un abrazo fuerte,
Denyse
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