La contaminación electromagnética
La contaminación se ha convertido en un problema a escala planetaria, con consecuencias
graves para el ambiente y la salud humana. Por desgracia, en vez de mejorarse en los
últimos años, a los contaminantes ya conocidos se ha venido a sumar la contaminación
electromagnética, como subproducto del desarrollo tecnológico masivo basado en la
electricidad y las comunicaciones.
Cuando nos referimos a contaminación electromagnética o electro polución, hablamos de la
contaminación producida por los campos eléctricos y electromagnéticos como consecuencia
de la multiplicidad de aparatos eléctricos y electrónicos que nos rodean por todas partes,
tanto en nuestro hogar como en el trabajo. Son radiaciones invisibles al ojo humano,
pero se detectan perfectamente por aparatos de medida específicos.
Dada la proliferación incontrolada de fuentes de contaminación electromagnética a nuestro
alrededor, son múltiples; los científicos de renombre internacional que han mostrado su
interés por el tema, advirtiendo del creciente riesgo a que nos vemos sometidos; en este
sentido, apuntan no pocas investigaciones publicadas en prestigiosas revistas científicas.
De entre los efectos adversos publicados en estas investigaciones, podemos destacar los
siguientes: cefaleas, insomnio, alteraciones del comportamiento, depresión, ansiedad,
leucemia infantil, cáncer, enfermedad de Alzheimer, alergias, abortos, malformaciones
congénitas, etc.
Debido a esta preocupación mundial creciente por la electro polución, surge el proyecto
CEM (de campos electromagnéticos), auspiciado por la Organización Mundial de la Salud,
en el cual participan numerosos países y mediante el cual se pretenden aunar esfuerzos
con el objeto de lograr un adecuado conocimiento sobre los efectos de la contaminación
electromagnética.
Teniendo en cuenta la bibliografía especializada y las publicaciones consultadas, queremos
recordarle el destacado papel que en la electro polución tienen las siguientes fuentes:
Los tendidos de alta y media tensión, con sus subestaciones y transformadores: Estos
elementos son fuente de campos electromagnéticos de alta intensidad al nivel de ELF,
cuyo alcance es variable y cuyos efectos pueden ser perjudiciales para la salud.
Las emisoras de radio y TV, así como las estaciones base de telefonía móvil: La
contaminación es en el nivel de radiofrecuencia y microondas (desde 100 KHz - 300 GHz).
Los campos electromagnéticos producidos son pequeños, aunque en la cercanía de las antenas
emisoras (dependiendo de su potencia y frecuencia) pueden alcanzarse niveles de densidad
de potencia y campo eléctrico perjudiciales para la salud. Además, estas radiaciones
tienen un gran alcance, y están experimentando un crecimiento exponencial, por lo que
afectan a un sector cada vez más amplio de la población.
Los electrodomésticos y las instalaciones eléctricas caseras: El creciente uso de
electrodomésticos nos somete a un mayor riesgo de irradiación en nuestras casas, en el
caso de que los electrodomésticos no dispongan de las adecuadas medidas de seguridad:
microondas, calefactores, vitrocerámicas..., o de que las instalaciones eléctricas no
posean una correcta toma de tierra.
Las instalaciones y aparatos de uso industrial: En el medio industrial se puede fácilmente
estar expuesto a elevados niveles de electro polución. A este respecto existe una normativa
que es el mínimo exigible a cumplir.
Las radiaciones electromagnéticas se dividen en dos grandes categorías, dependiendo de
su nivel de energía: las radiaciones ionizantes y las no ionizantes. Ejemplos de
radiaciones ionizantes serían la radiactividad o los rayos X. Están admitidas como
peligrosas y se gestionan con las medidas de seguridad apropiadas, por lo que ya no
volveremos a tratarlas y nos centraremos en las no ionizantes.
Las radiaciones que hasta el momento se reconocen como más perjudiciales son, por un
lado, las emitidas por los tendidos eléctricos de alta tensión y sus estaciones
transformadoras, y por otro, las derivadas de la telefonía móvil, tanto las emitidas
por los teléfonos móviles como las procedentes de sus antenas base.
CÓMO NOS AFECTAN LAS MICROONDAS
Las radiaciones electromagnéticas se dividen en dos grandes categorías, dependiendo de
su nivel de energía: las radiaciones ionizantes y las no ionizantes. Ejemplos de
radiaciones ionizantes serían la radiactividad o los rayos X. Están admitidas como
peligrosas y se gestionan con las medidas de seguridad apropiadas, por lo que ya no
volveremos a tratarlas, y nos centraremos en las no ionizantes.
Las radiaciones no ionizantes son las producidas por la corriente eléctrica, transmisiones
de radio y televisión, y telefonía móvil (también llamadas microondas).
De estas radiaciones siempre se ha dicho que no perjudicaban porque no producían efectos
de calentamiento celular (los llamados "efectos térmicos"). Esta opinión nunca ha sido
unánime entre los científicos, pero recientemente se vienen produciendo una serie de
hechos que han sacado el tema a debate. Lo que ya muchas investigaciones han dejado claro
es que también existen "efectos no térmicos" que hasta ahora no se han tenido en cuenta,
pero que no por eso dejan de ser peligrosos.
Las radiaciones que hasta el momento se reconocen como más perjudiciales son, por un
lado, las emitidas por los tendidos eléctricos de alta tensión y sus estaciones
transformadoras, y por otro, las derivadas de la telefonía móvil, tanto las emitidas
por los teléfonos móviles como las procedentes de sus antenas base.
INVESTIGACIONES EPIDEMIOLÓGICAS
Las investigaciones relatadas hasta ahora son de laboratorio, practicadas sobre animales,
que casi siempre son ratas. Otra línea de investigación es la llamada epidemiológica:
Estudios para averiguar la incidencia de una cierta enfermedad sobre la población.
El doctor Siegal Sadetzki, del Centro Médico Chaim Sheba en Tel Hashomer, Israel, ha
informado que niños israelíes que emigraron a Estados Unidos en los años 50, y que
entonces fueron tratados con radiaciones para tratar una enfermedad del cuero cabelludo,
están desarrollando en la actualidad meningiomas, un tipo de tumor. La incidencia de
este cáncer entre la población que fue irradiada hace 30-35 años es de 4 a 5 veces mayor
que en la población no irradiada. (American Journal of Epidemiology, Febrero 2000)
El Instituto Militar de Higiene y Epidemiología de Varsovia (Polonia), bajo la dirección
del Profesor Stanislaw Szmigielsky, también ha avanzado información de la investigación
que están llevando a cabo y que tienen previsto terminar en el 2005. El estudio hace un
seguimiento de los historiales médicos de los soldados que estuvieron expuestos a
radiaciones de microondas (las mismas que utilizan los teléfonos móviles) entre los años
1970 y 1990, y los compara con historiales de otros soldados que no estuvieron expuestos.
Algunos de los hallazgos reportados son: Los soldados expuestos son más propensos a
desarrollar una larga lista de cánceres 10 años antes que los no expuestos. El grupo
expuesto muestra una mayor incidencia de muerte por cáncer de piel, cerebro, sangre,
aparato digestivo y sistema linfático que el grupo no expuesto. El artículo se publicó
en el UK Sunday Mirror el domingo, 26 de Marzo 2000.
Otro estudio encontró que la muerte por suicidio entre los trabajadores que están
regularmente expuestos a radiaciones electromagnéticas fue doble que entre los trabajadores
no expuestos, encontrando además que el riesgo más alto de suicidio se daba entre los
que estaban sometidos a mayores niveles de exposición, particularmente durante el año
que precedió al suicidio. La relación más fuerte se encontró entre los que murieron
antes de los 50 años.
El estudio lo llevó a cabo un equipo de investigadores de la Universidad de Carolina
del Norte (EE.UU.) y se publicó en el último número de Occupational and Environmental
Medicine, Marzo 2000.
Como puede verse, la forma en que las microondas nos afectan es muy variada, y los
plazos de tiempo en que sus efectos se hacen visibles pueden variar desde unos pocos
días a 20 ó 30 años. Podemos decir con toda seguridad que si alguien pone la mano en
el fuego se quemará. Pero si una persona con el virus de la gripe pasa un rato con un
grupo de amigos, unos serán contagiados y otros no, dependiendo de la predisposición
personal de cada uno o de cómo de cerca haya estado del griposo.
Algo similar sucede con las microondas. La investigación es complicada, pero eso no
quiere decir que no sepamos nada al respecto, ni que tengamos que esperar hasta saberlo todo.
Ya hay compañías de seguros en el exterior, que excluyen en sus contratos los riesgos
derivados de las radiaciones electromagnéticas (Lloyds, Sterling, Swiss, RE, Allianz...).
También hay empresas que han recomendado a sus empleados que utilicen el móvil sólo
en casos de urgencia, y aún así, lo más brevemente posible. (Royal North Shore Hospital,
Public and Commercial Services Union...)
La empresa Metrocall, una de las principales vendedoras de móviles en EE.UU., advierte
a los padres que desean comprar un teléfono móvil para su hijo adolescente o pre-adolescente
de los riesgos que puede suponerle su uso. (Se están protegiendo contra posibles demandas
como las que están llevando a cabo algunos fumadores).
La Organización Mundial de la Salud inició una investigación en el año 1996, que estaba
previsto que duraría 5 años. Periódicamente ha publicado algunos "avances" que son poco
claros en comparación con los avances de otros investigadores.
Además, ya ha anunciado que el estudio se prolongará un mínimo de tres años más. Y para
terminar de eliminar dudas, recientemente se ha sabido que el director de la investigación,
Dr. Mike Repacholi, trabajaba para las Fuerzas Aéreas de Estados Unidos hace 10-15 años,
y ya entonces tuvo conocimiento de las investigaciones que ponían de manifiesto la
relación entre ondas electromagnéticas y cáncer (Referido en el libro de Tim Rifat
mencionado más arriba).
Si las cosas son así, ¿por qué no estamos informados?.
Artículo tomado de la Revista Nueva Atlántida
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