Elección del alma al encarnar
¡Hola Denyse!
"Antes de encarnar el espíritu elige el planeta, el lugar, la familia y también planea
las vicisitudes que tendrá que afrontar durante su vida en el plano físico..." (sic)
Me interesa sobremanera tu punto de vista sobre el párrafo anterior...Sigo aprendiendo
y debo aclarar mi criterio sobre el particular. Muchas gracias.
Saludos a Todos Ustedes.
Mario.
Respuesta de Denyse:
Hola Mario,
Precisamente ayer estuvimos hablando de ese tema con un amigo nuestro, y bueno, todo lo
que conversamos no pasa de ser nuestra visión de las cosas. De todas maneras te comparto
que no estamos plenamente de acuerdo con esa aseveración.
Consideramos que para que un alma puede llegar a tener la capacidad de elección madura
necesaria para que su experiencia de vida próxima sea acorde a las leyes de la vida,
principalmente a su karma personal, tendría que tener un nivel evolutivo mayor al promedio
del que tiene actualmente la humanidad. No descartamos la idea de que podamos llegar a
visualizar con claridad la conveniencia espiritual de encarnar bajo ciertas circunstancias;
de que en algún momento tengamos la clara consciencia del sentido de encarnar y de la
tarea o tareas que nos hayamos propuesto realizar para aprovechar la experiencia de una
encarnación. Incluso, si crecemos lo suficiente, ver en perspectiva, como pueden suceder
las cosas, así como un águila puede planear su vuelo desde las alturas...Pero el llegar a
esto, sin duda requiere que antes hayamos tenido otras experiencias previas que nos hayan
acercado paulatinamente a esa consciencia. De igual manera que para decidir una carrera
universitaria requiramos haber hecho una secundaria previa obligatoria donde hayamos
aprendido la necesidad de comenzar a pensar en nuestra vida futura, en nuestro papel en
la sociedad.
Si aplicamos el principio: "como es arriba es abajo" y viceversa, es más fácil ver que
no todas las almas humanas podrían tener un maduro criterio de elección que sirva a la
finalidad evolutiva, es decir, no todos elegirían lo que les "conviene" vivir desde la
óptica espiritual y en coherencia con la ley de causa-efecto, de la misma manera en que
un niño no suele elegir las materias que debe aprender en el colegio, porque el alma que
aun trae el peso de la energía egoica (apegos, deseos, miedos, etc.) seguramente elegiría
circunstancias que satisfagan el capricho de esa parte egoica y lo haga sumergirse en la
ilusión (la de evadir el dolor y buscar el placer, o la de seguir buscando las necesidades
de control típicas del ego), perpetuando así su estancamiento espiritual. Por fortuna
si hemos de confiar en la Causa-efecto como una "ley", tendría que ser necesario -y como
prueba clara de la existencia de la justicia espiritual- que las energías de la naturaleza
y probablemente la influencia de hermanos superiores (el esoterismo habla de los "señores
del karma"), se encarguen del alma que está en este infantil estado y la conduzcan o la
acerquen a la opción u opciones (no lo sabemos) que sean acordes a su necesidad evolutiva,
osea, aquellas experiencias que necesita y le puedan ser más útiles para aprender. Esto
es independiente de que dichas experiencias puedan ser para ese ser más "difíciles o
fáciles"...para un ser superior no hay vivencias malas o buenas, sino experiencias
necesarias y en ese sentido todo es útil para el alma.
Aquellos hermanos mayores actuarán como una especie de tutores o padrinos espirituales,
llevándonos a la escuela de la vida que más nos convenga y cuando nuestras almas estén
preparadas para ser responsables de ese valioso don del libre albitrio, creería que poco
a poco nos soltarán las "opciones" que, de acuerdo a nuestro nivel, podamos elegir pero
siempre dentro del marco de la ley de la vida. Mientras nuestra capacidad de hacernos
responsables de nuestras elecciones esté limitada por nuestra ignorancia, estaremos
expuestos a la ley de vibración y de atracción, aquellas que hará que estemos en el
lugar que tengamos que estar. Es similar a lo que ocurre con las fuerzas astrológicas:
dirigen las circunstancias y los impulsos emocionales-mentales del carácter de aquellos
que no han aprendido a utilizar voluntariamente esas fuerzas, de la misma forma en que
un hombre dormido viaja en un barco en medio de la tormenta y se diferencia de la
habilidad de un experto marinero. Así mismo es la vida de quien ignora las leyes y su
alma sigue siendo esclava del ego.
Muchos no comparten esta postura debido a que ven como algo inviolable el don del libre
albedrío...pero habría que preguntarles cuántos humanos son verdaderamente libres de
elegir en la vida...Nosotros pensamos que la libertad real va de la mano del conocimiento
y la responsabilidad, y para ser responsables debemos amar lo que hacemos...¿Cuántos de
nosotros lo hacemos?. Son muchos los humanos a los que aun nos hace falta saber que es
la verdadera voluntad, y qué es una verdadera elección que no sea afectada por la fuerza
de la corriente de los paradigmas impuestos y los pensamientos ajenos. Por eso consideramos
que el hombre que tenga la soberbia de afirmar que puede decidir algo tan importante
como es la propia encarnación, sin que ni siquiera pueda tener el control de un pequeño
aspecto o momento de su vida, es como un niño que se engaña y no puede aceptar que tiene
padres y que aún no ha aprendido a valerse por sí mismo.
Un abrazo,
Denyse
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