Psicología de los Budas


(Texto base para la pregunta, de Osho)

¿Qué quieres decir con "psicología de los Budas"? En Oriente ha habido miles de Budas, ¿acaso no han creado ellos una psicología de Iluminados? ¿No han establecido los sabios como Kapil, Kanad, Badarayán, Patanjali, etc, esa tercera psicología?

No, aún no. Hay muchos problemas. Para establecer una tercera psicología antes han de completarse las dos primeras. Si quieres construir una casa de tres pisos, tendrás que acabar los dos primeros antes de poder edificar el tercero. En el pasado, nunca existió una psicología del hombre patológico, nunca existió la primera clase de psicología. Nadie se preocupó por adentrarse en los dominios de la enfermedad mental, especialmente en Oriente. A nadie le preocupó porque la enfermedad podía ser eliminada sin adentrarse en ella. No había necesidad de analizar, no había necesidad de adentrarse en la mente patológica, no había necesidad de hacer nada al respecto. Existían unas determinadas técnicas y esas técnicas aún existen. Simplemente podías eliminar la enfermedad.

Por ejemplo, en Japón siempre que alguien se volvía loco, siempre que alguien se volvía neurótico, era conducido a un monasterio zen, era llevado a la gente religiosa de la ciudad. Ese ha sido desde siempre uno de los métodos más antiguos: llevarlo a un hombre religioso. Y ¿qué le hacían en el monasterio? Nada. En realidad no le hacían nada. Cuando el loco era llevado al monasterio, no se preocupaban diagnosticándole, analizándole. No se molestaban en averiguar qué clase de enfermedad tenía. No tenían necesidad de hacerlo porque podían eliminar la enfermedad. Dejaban al loco en una habitación aislada, lejos del monasterio, en un lugar apartado, en la parte posterior. Satisfacían sus necesidades -se le daba comida y todo lo que necesitara- pero nadie le hablaba, nadie prestaba atención a su locura. Oriente sabe que cuanta más atención le prestas, más alimentas la locura. Todo el monasterio le mostraba indiferencia como si nadie hubiera llegado.

La indiferencia es una de las técnicas, porque un loco necesita en realidad mucha atención. Puede que se haya vuelto loco solamente para obtener atención. Por eso el psicoanálisis no puede ser de mucha ayuda, porque el psicoanálisis presta tanta atención al loco, al neurótico, al sicótico, que éste empieza a nutrirse de esa atención. Durante años hay alguien que te está prestando atención.

Habrás observado que los neuróticos siempre fuerzan a los demás a que les presten atención. Harán lo que sea para captar la atención. En un monasterio zen no se les presta atención alguna. Le muestran indiferencia. Nadie se ocupa de él, ni nadie piensa que esté loco, porque si el grupo comienza a pensar que está loco, ese pensamiento crea vibraciones que ayudan al loco a permanecer loco. Durante tres, cuatro semanas, se le permite estar consigo mismo. Se le satisfacen sus necesidades, pero no se le presta una atención especial, ninguna atención especial; se mantienen indiferentes. Nadie piensa que esté loco. Y al cabo de tres o cuatro semanas, al estar consigo mismo, el loco, lentamente, va mejorando. La locura va desapareciendo.

Incluso en la actualidad, en los monasterios zen se sigue haciendo lo mismo. Los psicólogos occidentales se han dado cuenta de esto. Muchos de ellos han ido a Japón a estudiar lo que allí sucede y simplemente se han quedado perplejos. Ellos trabajan durante años y no obtienen nada y en un monasterio zen, sin hacer nada, dejando al loco a su aire, todo empieza a arreglarse. Los locos necesitan aislamiento, necesitan descanso, necesitan indiferencia, necesitan que no se les preste atención; y entonces las olas que se alzaban en sus mentes, las tensiones, simplemente se disuelven y desaparecen. Al cabo de cuatro semanas, el loco está en condiciones de dejar el monasterio. Les da las gracias -al superior y a los demás- y se va. Está perfectamente bien.

En Oriente, debido a esto, debido a estas técnicas, nunca se desarrolló la primera clase de psicología. Y a menos que exista la primera clase de psicología, la segunda es imposible. La mente patológica ha de ser comprendida exhaustivamente. Una cosa es ayudar a un loco a salir de su locura y otra es crear una psicología de la locura. Se requiere un tratamiento científico, se necesita un análisis detallado. En Occidente lo han hecho; allí existe la primera clase de psicología. Freud, Jung, Adler y otros han creado la psicología del hombre patológico. Puede que no ayuden mucho a aquél que está enfermo, pero han cumplido con otro requisito. Ese requisito es científico: han creado la primera clase de psicología. De inmediato, la segunda clase es posible. La segunda es la psicología del hombre sano.

En Oriente siempre han existido fragmentos de esa segunda clase, pero sólo fragmentos, nunca un todo compacto. ¿Por qué fragmentos? Porque la gente religiosa estaba interesada en hacer que un hombre corriente sano empezará a moverse hacia lo trascendental. Investigaron un poco sin entrar en detalles, sin llegar al final, porque no tenían interés en crear una psicología. Solamente les interesaba descubrir una plataforma, un trampolín en la mente sana desde el cual dar el salto hacia la meditación, desde el cual pudiera darse el salto hacia lo Supremo. Su interés era otro. No se preocuparon por saberlo todo. Cuando alguien sólo quiere lanzarse al río, no explora toda la orilla. Trata de encontrar un sitio, una roca, y desde allí salta. No hay necesidad de reconocer todo el terreno. En Oriente han existido fragmentos de la segunda psicología. Se encuentran en Patanjali, en Buda, en Mahavira, en otros... sólo unos cuantos fragmentos, una porción de todo el territorio. El tratamiento no era científico; el enfoque era religioso. No necesitaban más. ¿Por qué tenían que preocuparse por eso? Simplemente limpiando una pequeña porción de terreno podían lanzarse al infinito. ¿Por qué tratar pues de limpiar todo el bosque? Y es un bosque inmenso.

La mente humana es inmensa. La mente patológica es, en sí, algo vastísimo. La mente sana es incluso mayor que la mente patológica, porque la mente patológica es sólo una parte de la mente sana, no toda. Nadie se vuelve completamente loco; nadie. Solamente una parte enloquece, sólo una parte enferma, pero nadie se vuelve loco por completo. Ocurre igual fisiológicamente: nadie enferma por completo. ¿Has visto a alguien completamente enfermo? Eso significaría que todas las enfermedades posibles se habrían manifestado en el cuerpo de un solo hombre. Es imposible; no le puede ocurrir a nadie. Uno tiene dolor de cabeza, otro dolor de estómago, otro tiene fiebre, esto o lo otro; sólo dolores parciales. Y el cuerpo es un inmenso fenómeno, un universo.

Lo mismo puede aplicarse a la mente: la mente es un universo. La mente nunca enloquece por completo y por eso es que la gente puede recobrar la cordura. Si la mente enloqueciera toda, no podrías recuperarla, no sería posible. Si toda la mente enloquece, ¿cómo podrá recuperar la cordura? Sólo una parte, un fragmento se pierde. Puedes hacer que vuelva, que encaje de nuevo en el conjunto.

Ahora, en Occidente la segunda clase de psicología está atravesando los dolores del parto con Abraham Maslow, Eric Fromm, Janov y otros. Es un tratamiento holístico: no se piensa en términos de enfermedad sino en términos de salud; no se centra fundamentalmente en la patología, sino que se centra fundamentalmente en el hombre sano. La segunda clase está naciendo, pero aún no está completa. Por eso digo que atraviesa los dolores del parto. Está naciendo. Más pronto o más tarde comenzará a crecer rápidamente. Solamente entonces será posible la tercera clase de psicología. Por eso digo que nunca ha existido.

Han existido Budas, millones de ellos, pero no ha habido ninguna psicología de los Budas, porque nadie ha intentado indagar en la mente Despierta específicamente para crear una disciplina científica. Han existido Budas pero nunca nadie ha tratado de comprender el fenómeno de los Budas de forma científica.

Gurdjieff fue el primer hombre en la historia de la Humanidad que lo intentó. Gurdjieff fue raro en este sentido porque fue el pionero de la tercera posibilidad. Como siempre sucede con los pioneros, le resultó difícil, muy difícil penetrar en algo que había permanecido desde siempre desconocido; pero lo intentó. Sacó a la luz, desde la oscuridad, algunos fragmentos, pero el trabajo fue volviéndose más y más difícil porque su principal discípulo, P.D. Ouspensky, le traicionó. Existía una dificultad: el propio Gurdjieff era un místico poco versado en el mundo de la ciencia; no era una mente científica. Era un místico, era un Buda. Todo dependía de P.D. Ouspensky porque él sí era un científico, uno de los más grandes matemáticos que nunca ha habido y uno de los pensadores más profundos que este siglo ha conocido. Todo dependía de Ouspensky. Gurdjieff tenía que sembrar la semilla y Ouspensky desarrollarla, definirla, construir una filosofía, extraer de ella teorías científicas. Debería haber existido una constante cooperación entre Maestro y discípulo. Gurdjieff podía sembrarla, pero no podía desarrollarla científicamente, ni tampoco podía tratarla de forma que se constituyera en disciplina. Sabía qué era, pero carecía del lenguaje adecuado.

Con Ouspensky sí existía el lenguaje; absolutamente perfecto. No encuentro con quien compararle. Ouspensky podía expresar las cosas tan perfectamente que incluso un Albert Einstein se hubiera sentido celoso. Era una mente tremendamente lógica y hábil. Has de leer uno de sus libros, Tertium Organum. Es muy extraño. Ouspensky dice en el libro, justo al comienzo, "Solamente han existido tres libros en el mundo: uno es el Organum de Aristóteles, el primer órgano del pensamiento; el segundo es el Novum Organum de Bacon, el segundo principio del pensamiento; y el tercero es el Tertium Organum". "Tertium Organum" significa "el tercer canon del pensamiento". Y Ouspensky dice -y cuando lo dice, lo dice sin orgullo, ni egotismo, ni nada de eso- "Incluso antes de que los dos anteriores existieran, el tercero existía ya". Dice en Tertium Organum, "Estoy presentando la base misma de todo conocimiento". Y eso no es ser egotista; el libro es realmente extraño.

Todo el trabajo de Gurdjieff dependía de una gran cooperación entre él y Ouspensky. Él tenía que dirigirlo y Ouspensky formularlo, expresarlo, darle una estructura. El alma tenía que salir de Gurdjieff y el cuerpo tenía que ser proporcionado por Ouspensky... y Ouspensky le traicionó a la mitad. Sencillamente abandonó a Gurdjieff. Esa posibilidad siempre existió, porque era muy intelectual y Gurdjieff era absolutamente anti-intelectual. Era casi imposible que continuaran cooperando.

Gurdjieff exigía una absoluta entrega, tal y como han exigido todos los Maestros. Y ésa fue la dificultad para Ouspensky, al igual que ha sido la dificultad para todos los discípulos. Y es aún más difícil cuando un discípulo es muy intelectual. Poco a poco, Ouspensky empezó a pensar que lo sabía todo. Ése es el engaño que toda inteligencia construye fácilmente. Era un hombre tan intelectual que era capaz de expresarlo absolutamente todo y empezó a creer que él sabía. Y entonces, paso a paso, la brecha fue creándose.

Gurdjieff estaba siempre exigiendo cosas absurdas. Por ejemplo: Ouspensky estaba miles de kilómetros lejos y Gurdjieff le envió un telegrama: "Ven inmediatamente; déjalo todo". Ouspensky tenía problemas financieros y familiares y muchos asuntos pendientes, y le resultaba casi imposible partir inmediatamente, pero fue. Lo vendió todo, abandonó su familia y fue allí rápidamente. Cuando llegó lo primero que Gurdjieff le dijo fue, "Ahora puedes volverte de nuevo". Eso fue lo que dio comienzo a la brecha. Ouspensky partió y nunca volvió... pero se equivocó. Ésa era simplemente la prueba de la entrega total.

Cuando te has entregado por completo no preguntas "¿Por qué?" El Maestro te dice, "Ven" y vas. El Maestro dice, "Vete", y te vas. Si Ouspensky se hubiera ido ese día de la misma forma que había llegado, algo en su interior que obstaculizaba su crecimiento hubiera desaparecido. Pero para un hombre como Ouspensky resultaba demasiado absurdo que Gurdjieff le pidiera que fuera de inmediato y que él así lo hiciera. Debió de acudir con muchas expectativas, pensando que había sacrificado muchas cosas: su familia, los problemas, su economía, el servicio; lo había abandonado todo. Debía de estar pensando que era un mártir.

Llegó y sin ni siquiera saludarle, lo primero que Gurdjieff le dijo, mirándole, fue, "Ahora puedes irte". Fue demasiado; lo dejó.

Con el abandono de Ouspensky, todo el esfuerzo por crear una psicología de la tercera dimensión se detuvo. Gurdjieff lo intentó una y otra vez; trató de encontrar a otro. Trabajó con mucha gente, pero no pudo encontrar a nadie del calibre de Ouspensky. El crecimiento de Ouspensky se detuvo y el trabajo de Gurdjieff a construir una tercera psicología se detuvo también. Juntos eran una maravilla; por separado, los dos se incapacitaron. Ouspensky siguió siendo un intelectual; Gurdjieff siguió siendo un místico. Ése fue el problema. Por eso no tuvo éxito.

Yo estoy de nuevo trabajando en esa tercera dimensión y no he asumido los riesgos que Gurdjieff asumió. No dependo de nadie. Yo soy Gurdjieff más Ouspensky. Es muy duro vivir en dos dimensiones diferentes, es muy duro. Pero, de cualquier forma, está bien porque así nadie puede traicionarme y detener mi trabajo; nadie. Estoy funcionando continuamente en el mundo de la no-mente y también en el mundo de las palabras, de los libros y del análisis. Gurdjieff dividió el trabajo: Ouspensky trabajaba con los libros y el trabajaba sobre él. Yo tengo que hacer las dos cosas para que no suceda de nuevo lo mismo. He estado trabajando siempre en los dos niveles y se dan todas las probabilidades para que el experimento tenga éxito. Te estoy estudiando y tú estás desarrollándote, poco a poco.

Convertirse uno en Buda es una cosa. Sucede en un instante; un momento antes no eras un Buda y un instante después eres un Buda. Sucede tan repentinamente que cuando ocurre en uno no hay un espacio en el que poder estudiarlo. Contigo puedo estudiarlo muy lentamente. Cuanto más te rebelas y resistes, mejor puedo estudiarte: ¿qué es lo que sucede en ti? ¿Cómo sucede?

He de estudiar a muchos; solamente entonces podrá surgir. Una psicología no puede depender de un solo individuo porque los individuos son diferentes, son únicos. Yo puedo haberme convertido en Buda, pero soy una sola persona. Tú puedes convertirte en Buda, pero eres sólo una persona. En el mundo existen al menos siete clases de personas de forma que al menos siete Budas han de ser estudiados muy, muy concienzudamente; uno de cada tipo. Solamente entonces será posible esa psicología.

Ouspensky habla de siete clases de hombres. Esas siete clases y sus correspondientes desarrollos han de ser comprendidos: la clase de obstáculos que crean, las formas de escape que tienen, y cómo pueden ser vencidas sus resistencias y sus escapes. Con cada clase será diferente. A menos que las siete clases sean conocidas y estudiadas en profundidad, paso a paso, capa a capa, desde el principio, desde la A a la Z, no podrá formularse esa psicología. Nunca ha existido antes, pero podrá existir en el futuro.

OSHO - Yoga La Ciencia Del Alma Vol 4


COMENTARIOS de Denyse:

Me han parecido muy acertadas las palabras de Osho con respecto a las psicologías del hombre, en realidad apenas nos adentramos en un nuevo paradigma de estudiar la mente sana, y son pocos los que han visualizado que es la luz (en este caso de la mente humana) la que puede vencer las tinieblas de su propia locura, que la oscuridad no tiene realmente dominio en las esferas de la luz como conciencia que ilumina la mente del hombre. Aun cuando sea una pequeña chispa la que tenga el más enfermo de los insanos, basta con aumentar su fuerza y convertirla en fogata para vencer toda ilusión de miedo y egoísmo, que como cáncer sobrecoge la mente de los seres humanos dormidos. Estoy de acuerdo en su ejemplo expuesto sobre la forma oriental de sanar a un loco, salvando las diferencias naturales que implica el ambiente de retiro de un loco occidental, donde no creo que se tengan personas con un nivel de integración tan alto como las de los sacerdotes Zen, y esto marcaría una gran diferencia.

La “tercera psicología” intentada por Gurdjieff y por Ouspensky, considero que son un muy buen comienzo, al igual que el legado de Osho. Creo que en este sentido, Osho ha sido algo “duro” en afirmar los errores de Ouspensky, y es mi opinión, quizás carente de profundidad suficiente, que no hay porque llamar fracaso a todo intento positivo o a todo freno necesario. Y digo necesario porque si las cosas se dieron así era porque lo sucedido entre ellos ocurrió en un momento de transición de conciencia y en estos casos no puede esperarse más. Siendo más específica: fueron ambos quienes permanecieron y fueron fieles a su propio paradigma, y esta fidelidad a si mismos los condujo a esa ruptura irremediable.

Creo, desde mi poco conocimiento, que en el caso de Gurdjielff, era un maestro místico de la “vieja usanza”, es decir, formado al estilo antiguo, que no significa que esté errado; pero como toda formación de corte oriental lo incluye, su formación demandante de fidelidad absoluta y de conducción ciega sin mucha racionalización de los hechos, es una estructura que en su momento fue la ideal para la formación de discípulos en la antigüedad, mas no tan efectiva para la presente evolución humana.

Si bien, gracias a esta formación lograron surgir hombres de inmensa estatura espiritual, capaces de transformaciones en el mundo que requirieron de muchísima voluntad y fuerza interior, capaces de dominar la agreste fuerza emocional de hombre antiguo; el ser humano hoy en día ha llegado a un punto de desarrollo de su mente, la fuerza de la racionalidad en el ser ha abierto paso de tal forma, que aquellas viejas formas han de ser transformadas a la par de dicha evolución.

Y comparto que Ouspensky haya tenido posiblemente “errores” al dejar que su autonomía natural del hombre pensante moderno se viera afectado por los roles del ego (posiblemente autosuficiencia, protagonismo) y emociones de frustración, etc., creo que sucedió lo mismo que con su maestro. No estaban suficientemente preparados para el cambio, pero todo ello era natural y necesario, porque es solo el principio, y siempre al principio nada es “perfecto”. Me parece que Osho no logró comprender este aspecto en Ouspensky, su necesidad por su naturaleza era actuar de acuerdo a lo razonable y justo para sí mismo.

A un niño es menester exigirle obediencia sin chistar (porque sus capacidades e ignorancia no le dan la medida justa a sus actos), a un adolescente capaz de tomar decisiones y cuidar mejor de sí mismo, no puedes exigirle lo mismo sin antes no justificar la razón de tus normas. Por eso para este “adolescente” humano las estrategias de formación de una voluntad debieron ser distintas, y hoy día, algunos maestros en boca de grandes canalizadores como H.Blavastky y Alice Bailey, han dado su mensaje de que el maestro de esta nueva humanidad, de estos nuevos hombres, cuya misión es buscar en la ciencia la corroboración de la enseñanza no intelectual aún, la explicación de los misterios de la vida, debe ser un maestro que ante todo enseñe lo que significa la libertad y autonomía espiritual, empiecen a dejar en manos de sus discípulos la nueva carga de la responsabilidad de hacerse dueños de su camino, construirlo y de enseñar a hacer lo mismo. De no guardar más fidelidad a su maestro más que a la enseñanza encendida en su corazón, de cuidarse de crear fanatismos y promover la división, sino de estimular a hombres y mujeres por igual a que busquen su propia realización a sabiendas de que es imposible lograrla a solas, porque como dice un maestro que admiro: “el verdadero conocimiento de uno mismo comienza por el servicio a los demás”.

El nuevo maestro debe ser un guía afable que enseñe el amor en obras a partir de su propio ejemplo, mayormente en silencio y no solo señale el sendero, advirtiendo en tono crítico los posibles errores de sus pupilos, sino al contrario, fortaleciendo la luz en ellos, ya que todo error es aprendizaje y toda nueva luz al resaltarse disipará su oscuridad mental y fortalecerá al alma que trata de surgir y reconocerse; esto es bastante difícil.

Pero el hombre de hoy en día ya no es un niño en el campo espiritual…es un adolescente en transición a su adultez. No cree en las cosas que le enseñan, necesita vivirlas por sí mismo aunque eso le implique dolores mas agudos antes evitados por sociedades ordenadas pero limitantes. Su mente ha volado cielos tan altos que no puede abarcar todo lo que el mundo le da, pero eso le ha dado confianza para seguir escalando tan alto que no le es suficiente ya lo que un solo maestro pueda decirle…si bien puede seguir siendo fiel, puede continuar sintiendo devoción por alguien o por algún camino, lo cual no es negativo, sino un atajo de paz para su conciencia; además de ello necesita abrir su mente a ese mundo entero, a sus miles formas y reconocer su imagen interior en alguna de ellas para seguirla con su fuerza, la verdadera lealtad de su alma que lo conduzca a hacia su propio camino.

Aunque algunos se aferran tanto al suyo que no dan cabida a los demás… y esto es difícil para el discípulo. Tendríamos que aprender a ser más grandes que aquello que aprendemos de tal manera que todos los caminos fluyan a través de nosotros sin herirnos ni sentirnos perdidos, ser capaces de ver la esencia del todo en cada ruta y ver mas las cosas que las unen y nos unen a la vez con los que piensan diferente de nosotros.

Tal es la tarea del hombre moderno. Mas allá de la misión noble de perfeccionar la tercera psicología e incluso la segunda, no podemos olvidar el ubicarnos en el tiempo presente y entender que el ritmo de esta ciencia va paso a paso concretándose dentro del plan. La pregunta sería si nos corresponde a nosotros aportar algo en dicha ciencia, al menos abriendo los ojos hacia una búsqueda de un hombre nuevo en cada uno de nosotros.

Denyse

PD: Mis comentarios desafortunadamente, están más iluminados por la intuición que por el conocimiento. Soy sincera en lo que expreso de acuerdo a lo poco que se del tema de estas psicologías, pero me has puesto en una ruta que es preciso tomar: profundizar en los libros de Ouspensky y de Osho para descubrir su aplicación en lo que hacemos, porque lo conocido es insuficiente para darte una opinión más racionalizada.


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