Máscaras del amor personal


Hola Daniel y Denyse:

(…)Atravieso un momento importante en mi vida, en el que me doy cuenta que todo está ahí para que yo lo “vea”, para que desde mis entrañas experimente lo que está dispuesto y opcional en mi vida, siempre y cuando yo lo permita, para que conozca y confronte las maneras por las cuales yo puedo abordar la vida que me han dado, es este el preciso momento en que debemos, todos los actores de mis mundos –como se llamarían en psicoanálisis el Real, el Simbólico y el Imaginario-[i], que son los mismos actores, estar bien atentos a la “distinción”, es en ese preciso momento donde cobra vida la vida, donde se le da el valor que corresponde y la protección, es donde está la confrontación.

(…)En algunas ocasiones y repetidamente he pasado a vivir al mundo de lo imaginario, ese con el que luchamos día a día, el que todos tenemos que “lidiar” porque es parte de nuestra naturaleza humana, es el lugar donde las energías no aportantes de coherencia entran a departir, sin embargo la lectura que debemos hacer al admitir la entrada en ese mundo es que hay algo importante para atender, para ver, para deshacer, para limpiar.

Eso que debo descubrir en mi misma ya está siendo rodeado en mi caso particular, y con el encuentro con ustedes se recalca, se apremia con suma urgencia, un llamado a la sanación, un llamado al desvanecer, a eliminar, a romper lazos de conexión con ese mundo, a quedarme solo con mi mundo real atado a lo simbólico en positivo que son los que aportan oportunidades y grandeza para el alma. Este proceso entre los mundos que menciono está escrito en los textos de psicoanálisis, para mayor comprensión, aquí yo solo describo lo que me corresponde.

(…)También es cierto para mí que las relaciones de pareja que se establecen son necesarias para algunos, que el complemento entre hombre y mujer es mágico también para algunos, que el poder amar nuestro compañero o compañera nos llena de felicidad y nos da fuerzas para vivir, que esa forma novelesca que tenemos pintada en nuestra mente, de cómo deben ser las relaciones de pareja, no es la única forma de conducirlas a que sean constructivas y felices, que no todos se tienen que unir, que no todos se tienen que casar, que no todos deben tener hijos, que el amar no depende de eso, que el amor trasciende fronteras impuestas por los cuerpos, que el amor es la conexión en la distancia, que perdura en el tiempo, que es permitido tener vivencias y espacios diferentes por hacer uso de su libertad, que es permitido querer o no querer momentos de encuentros, que es de dos y no de tres, que el tercero que nos inventamos también debe ser amado y que merece nuestro respeto porque trae algo para enseñarnos, que debemos ser reconocidos como humanos con defectos y cosas por mejorar y que no debemos ser desechados por nuestras falencias, las cuales tampoco deben ser satanizadas sino amadas de igual manera, que son múltiples las formas de encontrar la paz y llegar a la felicidad, como seres independientes –según escritos: más evolucionados-, o como seres que necesitamos compañía, -referida esa compañía a la de pareja-.

De eso se trata la existencia, de aceptar la “anti simetría” como me lo dijeron alguna vez en mis sueños, y que es teoría de un sabio, de valorar la diversidad porque es la que permite el libre albedrío.

Se trata de crear relaciones constructivas, es por esto que les escribo en esta oportunidad, para que todos aprendamos de aquella experiencia tan turbadora que viví. (…)Lo que queda de esta comprensión es que yo puedo sanar sin abandonar, es que yo puedo decir no, sin negarme a la posibilidad de amar al ser que quiero, y que esta forma de amar que mi compañero me ha brindado, me ha dado la libertad, me ha permitido ser yo, me ha enseñado a amar sin fronteras de creencias impuestas por alguien más y que debo continuar con la lucha por ese fantasma que me atormenta que es de mi, y con ese si debo poder, del todo, y que con ese si puedo intervenir porque ese si depende de mi.

Los amo infinitamente.

M.


Respuesta de Daniel y Denyse:

Hola M.,

Muy agradable tu mensaje e interesantes tus conclusiones. Nuestra intención siempre será el de mostrar una vía de auto-sanación algo distinta a las que ya comúnmente conoces y nuestro mensaje fundamental es que cada ser aprenda a despertar el Verdadero Amor de manera equilibrada, es decir, con la claridad y discernimiento necesarios para actuar con justicia para si mismo y para los demás, ya que la falta de esto y su reemplazo llamado "miedo" es para nosotros la raíz que sustenta las máscaras con las que el hombre vive a diario.

Si bien la tarea que te sugerimos realizar internamente es ese ejercicio de discernir lo que depende de ti, también sigue siendo importante aprender a plasmar lo imaginario en el mundo práctico y material en el que todos estamos. Esa es la tarea creadora de todo ser humano. Solo que antes tendremos que comprender qué de aquello imaginario es sano y constructor, qué de aquello está a favor de nuestra evolución y en armonía con las leyes de la vida, y qué NO. Eso es quizás una de las cosas más difíciles, pero una vez dejamos de resignarnos de vivir de manera siempre dolorosamente cada evento y decisión de nuestra vida y nos damos cuenta que nosotros podemos aprender a vivir de manera menos agitada por nuestras emociones, liberada de tanta dependencia, apego y necesidades creadas por nuestra mente, entonces las decisiones se tornan más sencillas.

Nadie nos puede impedir amar a otro, pero debemos ser cada vez más inteligentes en hacerlo de la FORMA más sana posible, aquella que nos ayude a crecer a nosotros y al otro, aquella que no nos conlleve a un sufrir innecesario porque nos consideremos más fuertes que el resto del mundo. Aplicar justicia en el amor requiere aprender a VER en nuestra Alma lo real sin dejarnos engañar por las justificaciones de nuestro ego: esa personalidad que permanentemente insiste en andar el camino más duro más por terquedad y orgullo que por verdadero amor.

Ama todo lo que quieras, querida M., pero recuerda que el amor en nuestro plano humano es una dócil planta que requiere de cuidados diarios y no solo se sustenta de intenciones. Ama con todo tu ser hasta el punto de ver y no quedar ciega como se dice comúnmente; ama hasta el punto de dar la posibilidad de que el otro aprenda la lección tal como ese otro lo ha elegido. Quien se daña a sí mismo por querer "salvar" al otro, no lo ama...tan solo busca con desespero darse motivos para valorarse o para ser valorado. El amor propio va de la mano del amor al otro, en esa medida nuestro amor es grande y fuerte, de lo contrario es necesidad encubierta, apego no reconocido.

El amor desinteresado y totalmente incondicional aún nos queda grande a los humanos y es un ideal que visualizamos tan solo en grandes seres, en guías cuyo nivel de desapego es tan alto que nos costaría comprenderlo. Pero nos queda el ir conociéndonos cada día más, como lo vienes haciendo tú. Sacando provecho de toda experiencia vivida y aprendiendo de las marcas dolorosas que deja la vida en nuestra memoria. No olvides que el tiempo de permanecer en cada experiencia lo ponemos nosotros y ese tiempo depende de nuestra manera de ver nuestro mundo. La mente es la conductora de nuestros actos pero ella se impulsa por nuestras emociones: si amas en equilibrio sabrás en realidad a donde ir, si prevalece el miedo (necesidad de aprobación, afecto, poder y control), la pasión o los instintos, tu mente te llevará a ciegas a nuevos caminos de dolor...

Te deseamos la mejor claridad y las mejores oportunidades para que tus decisiones sean asertivas para ti.

Un gran abrazo,

Daniel y Denyse


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