Principios naturales en la vida del hombre
Las 10 leyes naturales que proporciona mantener un equilibrio en nuestro organismo de
acuerdo al Dr. Manuel Lezaeta Acharán son los siguientes:
• Respirar siempre aire puro.
“El aire puro es el primer alimento del hombre y el primer medicamento”, así lo decía
Hipócrates. Debemos aprender a respirar, y para esto es importante desarrollar una
gimnasia respiratoria, practicándola por las mañanas al aire libre, haciendo respiraciones
profundas durante varios minutos con la boca cerrada y varias veces durante el día.
• Comer exclusivamente productos naturales.
La alimentación a base de frutas, verduras, y semillas evitan las enfermedades, permitiendo
que la sangre se libere de toxinas, irrigue mejor nuestros órganos internos y regenere
las células nerviosas. Las vitaminas y minerales que se concentran en las frutas dan
vigor y ayudan a restablecer un organismo enfermo.
• Ser sobrios constantemente.
Ser sobrio es comer solo lo necesario, en cantidad y tiempo adecuado, masticando muy bien
los alimentos para no recargar a nuestro sistema digestivo y comiendo con alegría y sin
prisas. Una sabia frase dice así: “Desayuna como rey, come como príncipe y cena como mendigo”.
El alimento que nos proporciona la energía para empezar el día es el desayuno, la comida
nos permite reparar nuestras fuerzas, pero la cena es el preámbulo al descanso del organismo.
Por este motivo deberá ser ligera y a base de frutas o infusiones de hierbas para fortalecer
el sistema nervioso y digestivo.
Es recomendable practicar el ayuno cuando menos una vez al mes. El ayuno puede ser absoluto,
esto es sin ingerir ninguna clase de alimentos, solo agua; o mixto, consumiendo solamente
frutas. Podemos empezar con esta práctica, con un semiayuno el cual consiste en comer
durante una semana o quincena solo un tipo de fruta, pueden ser uvas, manzanas, naranjas,
piña, etc. Cuando se desee terminar con el ayuno, es importante restablecer la alimentación
en forma normal, consumiendo caldos de verduras y ensaladas durante una semana y poco a
poco ir introduciendo lácteos, harinas y grasas. (1)
• Beber únicamente agua natural.
El agua, en conjunto con el aire, el sol y la tierra, son los alimentos básicos de la
vida de los seres vivientes. El agua purifica, refresca, desintoxica, disuelve materias
extrañas de nuestro organismo y facilita su eliminación.
Para aprovechar las propiedades salutíferas del agua, debemos beberla fresca, y natural,
saboreándola a pequeños sorbos y nunca debe beberse helada, pues puede producir enfriamiento
en el estómago o en los pulmones, ocasionando un desequilibrio término en el organismo.
El Padre Tadeo de Wisent, apóstol de la hidroterapia nos proporcionó este gran conocimiento:
“Loado sea mil y mil veces Dios Nuestro Señor que en tan sencillo elemento nos ha
proporcionado tan rico tesoro”.
• Tener suma limpieza en todo.
Es de suma importancia estar consciente de que las enfermedades entran por la piel, la
suciedad se absorbe, y cuando sudamos nuestros poros se tapan, lo que nos dificulta la
expulsión de toxinas. La limpieza externa se realiza mediante los baños de agua. El baño
es la forma más sencilla y natural que debemos practicar para mantener nuestro cuerpo en
óptimas condiciones de salud. Si este se realiza con agua fría, no solo aseguramos limpieza,
también ayudamos a nuestro sistema circulatorio, y fortalecemos nuestro corazón y sistema
nervioso.
• Dominar las pasiones.
Nuestro sistema nervioso requiere de un equilibrio total, y cuando no se tiene, la energía
vital del organismo va disminuyendo, y nuestra capacidad mental se va debilitando,
ocasionando las llamadas enfermedades psicosomáticas.
El Dr. Manuel Lezaeta Acharán en su libro titulado “La Medicina Natural al Alcance de
Todos” señala lo siguiente: “La vida tranquila, sin ambiciones desproporcionadas y libre
de preocupaciones intensas, es condición indispensable para una buena salud. El odio, el
orgullo y la envidia envenenan la sangre; y la ira afecta directamente las funciones del
estómago y el hígado”.
• No estar jamás ociosos.
La vida es actividad y la actividad es movimiento. Al practicar cualquier ejercicio físico,
estamos estimulando la energía vital. En la actualidad el sedentarismo está ocasionando
graves desequilibrios físicos, y como ejemplos podemos mencionar: la obesidad, el estrés,
las enfermedades del corazón y circulatorias.
Debido a que pasamos más tiempo frente al televisor, la computadora y los juegos de video
nos estamos olvidando de que nuestro cuerpo requiere de grandes dosis de ejercicio. Es
importante practicar alguna disciplina como la gimnasia, natación, alpinismo, o simplemente
las caminatas matutinas que tanto bien hace a nuestro organismo para activar las funciones
vitales.
• Descansar y dormir solo lo necesario.
La naturaleza es sabia, y nos brinda el día y la noche. El día para trabajar y la noche
para descansar. Nos permite reparar el desgaste físico y mental, restablecer nuestras
funciones vitales, eliminar toxinas e inclusive reponernos de una preocupación, una pena
o una enfermedad.
El dormir es equilibrar nuestros tres campos: cuerpo, alma y espíritu. Se aconseja dormir
de 6 a 8 horas en los adultos y en los niños un poco más.
• Vestir sencillamente y con holgura.
Una de las funciones primordiales de nuestra piel es eliminar las toxinas que desecha
nuestro organismo, así como aprovechar al máximo los elementos indispensables para la
vida: la luz, el aire, la tierra, y el agua.
Se recomienda utilizar prendas de hilo o de algodón, limpias y holgadas, para facilitar
la respiración de la piel por los poros.
• Cultivar todas las virtudes, procurando estar siempre alegres.
El reflejo de nuestra salud, es nuestra alegría por la vida. Cuando cambiamos en nuestro
interior, nuestro exterior también cambia; vemos las cosas con más serenidad, madurez,
amor, alegría y respeto hacia los demás. A este proceso se le llama ” autoestima “, y
esto significa ” amor a nosotros mismos”.
Al cambiar nuestros hábitos alimenticios y de vida, estamos preparados también para ver
nacer a un nuevo ser; nos volvemos poderosos y conscientes de que los dueños de nuestra
propia vida somos nosotros y que Dios nos entrega en cada día una oportunidad para
encontrar la felicidad en plenitud.
(1) Si bien compartimos que el ayuno sea una técnica usada desde la antigüedad con
resultados positivos en el proceso de re-equilibrar las funciones orgánicas, purificar
y restablecer la vitalidad, advertimos que para ello es importante la asesoría de un
médico o nutricionista de corte naturista que evalúe las condiciones del paciente de
manera que se eviten trastornos físicos o energéticos. Someter el organismo a ayunos
prolongados o sin supervisión puede ser contraproducente. Nota de la web.
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