El antagonismo
El Antagonismo puede ser una profunda experiencia de aprendizaje cuando nos lleva a comprender
que las diferencias no tienen que producir rupturas. En realidad, todas las fuerzas
aparentemente opuestas resaltan las cualidades únicas, los puntos fuertes así como los
débiles de cada uno. Generalmente, definimos la tristeza como lo opuesto a la alegría,
la oscuridad como lo opuesto a la luz, la muerte como lo opuesto a la vida. Pero desde
una perspectiva más amplia, estas cualidades son los dos lados de una misma moneda,
aspectos duales de la totalidad. De hecho, se sirven la una a la otra, dando variedad a
la vida y creando una belleza que sobrepasa con mucho las limitaciones impuestas por los
modos de pensar rígidos.
Se dice que todo tiene su momento y su espacio, todo propósito y toda persona viviente.
Todo lo que es, desempeña un papel integral en el conjunto general de la existencia.
Cada ser, cada hoja de hierba, cada montaña o estrella es individual, único e independiente,
y, no obstante, de alguna manera está misteriosamente interrelacionado con todo lo demás.
Tan sólo la mente humana crea la ilusión de la separación y el antagonismo.
Cuando nos encontramos en una disposición mental contraria a las opiniones de otra persona,
ambas partes necesitan dar marcha atrás y observar la discusión desde una cierta distancia
para tener una perspectiva más amplia. Esto entibia el acaloramiento de las actitudes
defensivas y crea espacio suficiente para que cada persona empiece a comprender el punto
de vista de la otra. Darse cabezazos no sólo es agotador... produce todo tipo de dolores
de cabeza y complicaciones innecesarias. Cortar totalmente con alguien porque es diferente
o porque no estamos acuerdo con sus opiniones simplemente cierra las puertas de la
cooperación que podría llevar a nuevos entendimientos y culminar en un gran avance. En
cuanto tachamos a la otra persona de «imposible», estamos engañando a todo el mundo,
especialmente a nosotros mismos. Excluir lo difícil nunca es una solución, porque impide
la comprensión verdadera de los desafíos que hay que afrontar, y simplemente prolonga la discordia.
La manera inteligente de enfocar el antagonismo es, primero, delimitar un terreno neutral
y, luego, confluir en él. Puede que resulte difícil hacerlo, pero si perseveramos,
merecerá totalmente la alegría, y puede traer consigo beneficios inesperados.
No importa lo intolerable que pueda ser la situación, nada es imposible una vez que todas
las partes están genuinamente dispuestas a dar una oportunidad a la paz. Las dificultades
en la comunicación siempre se pueden superar si existe un deseo sincero de conseguir la
armonía. Puede que lleve su tiempo restaurar el equilibrio, pero confiar en que eso es
posible y esforzarse por conseguir ese objetivo hará que la unión entre sea posible, más
profunda y más fuerte.
Si se pueden exteriorizar las diferencias en una atmósfera de respeto, en la que cada
individuo tenga mucho espacio para expresar sus pensamientos y sus quejas sin miedo a
que lo juzguen o a que se tomen represalias, la situación mejorará para todos. Por último,
no tomarnos a nosotros mismos o a nuestras opiniones tan en serio contribuirá a disipar
la dureza de nuestro modo de pensar y, al mismo tiempo, creará más espacio para la confianza.
Un poco de sentido del humor también ayuda, porque aligera la pesadez de un ambiente,
creada por el escepticismo y la inhibición.
Una de las manifestaciones más extrañas de El Antagonismo surge cuando elementos que
armonizan entre sí de manera natural se han enemistado de alguna forma. Ya se deba este
distanciamiento a un malentendido o a fuerzas externas más allá de nuestro control,
evitemos la tentación de intentar forzar una reunión feliz. Lo mejor que podemos hacer
es confiar en la naturaleza de la sabiduría, sabiendo que lo que realmente debe estar
junto se reunirá a su debido tiempo. A veces, las épocas de antagonismo traen consigo
oportunidades inesperadas para descubrir nuevas armonías. Es un poco como una sesión de
jazz improvisado que comienza con disonancia y, mágicamente, se conviene de alguna manera
en un concierto verdaderamente inspirado y espontáneo.
Si estamos en una situación en la que alguien está reteniendo información o energía, o
está siendo agresivo, no derrochemos nuestra propia energía en un enfrentamiento que sólo
servirá para empeorar las cosas. Tómate tu tiempo para considerar cuál es la causa de tu
decepción y en qué deseos para el futuro te has involucrado, y luego relájate. Soltar
algo significa volver a un espacio de neutralidad dentro de nosotros, estando dispuesto
a ver lo que es posible sin tener expectativas de resultados específicos.
Recuerda el viejo refrán: «Querer es poder». No es sólo un refrán; es una verdad. Todo
el mundo es único, pero, paradójicamente, todos somos lo mismo. Celebrar nuestras
diferencias trae armonía a la vida de todos.
Evitemos utilizar la seducción o cualquier otra forma de manipulación para forzar a los
demás a que tomen partido. Jugar a ese juego es enredarse en politiqueos. Eso rebaja
nuestra propia integridad y, a la postre, genera desconfianza.
Fomentar obstinadamente una actitud que proclama que la relación no puede funcionar «de
ninguna manera», deja al descubierto el hecho de que en algún punto de nuestra manera de
pensar hay un miedo oculto que percibe la reconciliación como algo amenazante. Es una
buena idea clarificar en nuestra propia mente qué es lo que nos asusta perder. Una vez
que entendamos bien eso, la situación mejorará de forma natural.
Maria Inés Troncoso
Colaboradora Contactos de Luz
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