La Conciencia
CONCIENCIA
Recuerda que tu percepción del mundo es un reflejo de tu estado de conciencia. No estás
separado del mundo, no hay un mundo objetivo ahí afuera. Tu conciencia crea el mundo que
habitas en cada momento.
Una de las grandes comprensiones aportadas por la física moderna es la de la unidad entre
el observador y lo observado: la persona que dirige el experimento -la conciencia observante-
no puede separarse del fenómeno observado, y si miras de otra forma, el fenómeno observado
se comportará de manera diferente…
Si crees, a nivel profundo, en la separación y en la lucha por la supervivencia, entonces
verás esa creencia reflejada a tu alrededor por todas partes, y tus percepciones estarán
gobernadas por el miedo. Vives en un mundo de muerte donde los cuerpos luchan, se matan
y se devoran unos a otros.
Nada es lo que parece ser. El mundo que creas y ves con la mente egoísta puede parecer
un lugar muy imperfecto, incluso un valle de lágrimas. Pero lo que percibes es sólo una
especie de símbolo, como la imagen de un sueño. Así es como tu conciencia interactúa e
interpreta la danza de la energía molecular del universo.
Esta energía es la materia prima de la llamada realidad física. Ves la realidad física
en términos de cuerpos, de vida y de muerte, o como una lucha por la supervivencia. Caben
una cantidad infinita de interpretaciones diferentes de mundos distintos, que de hecho
existen, y todos ellos dependen de la conciencia perceptora. Cada ser es un punto focal
de conciencia, y cada punto focal crea su propio mundo, aunque todos están interconectados
Existen innumerables seres cuya frecuencia energética es tan diferente de la tuya que
probablemente no eres consciente de su existencia, como ellos tampoco son de la tuya.
Seres altamente conscientes, que conocieran su conexión mutua y con la Fuente, habitarían
un mundo que te parecería un reino celestial, y sin embargo todos los mundos son, en
definitiva, un solo mundo..
Nuestro mundo humano colectivo se crea, en gran medida, por medio del nivel de conciencia
que llamamos mente. Incluso dentro del mundo humano hay grandes diferencias, hay muchos
“submundos” diferentes, que dependen de los perceptores o creadores respectivos
Como todos los mundos están interconectados, cuando la conciencia colectiva humana se
transforme, la naturaleza y el mundo animal reflejarán esa transformación.
Eckhart Tolle
CLAVES EN EL CAMINO DE LA CONCIENCIA
¿Qué es la conciencia?
Tener conciencia es, literalmente, DARSE CUENTA. Ahora bien, ¿qué es la CONCIENCIA? Ni
La filosofía, ni la psicología, ni la Ciencia tienen una definición unitaria de CONCIENCIA.
Entre las existentes hay un amplio abanico que va desde la que afirma que la Conciencia
“es mero resultado del funcionamiento neuronal”, hasta la religiosa ortodoxa, que dice
que “es la capacidad para el juicio moral”. Popularmente se habla de la Conciencia como
siendo “una voz interna que te señala lo que está bien y lo que está mal”. Ninguna de
estas definiciones, sin embargo, se ajusta completamente a lo que conocemos a través de
los estudios espirituales.
Una definición de Conciencia que me gusta es la que dice que “es un espacio psicológico
donde se registran todas nuestras experiencias con sus resultados y consecuencias”. Bajo
este punto de vista, la Conciencia viene a ser la reveladora del estado evolutivo del
Ser. Luego, siguiendo esta línea de pensamiento, la Conciencia no es algo totalmente hecho,
completo, eterno, inamovible y absoluto. Es, por el contrario, algo que se va haciendo,
cambiando, completando. No es lo mismo la Conciencia de un hombre integrante de una tribu
amazónica, que la conciencia de un hombre occidental. Que se me entienda bien, no estoy
haciendo comparaciones con sentido peyorativo.
Así, pues, la Conciencia, manifestada como voz interior particularizada que expresa el
desarrollo espiritual a que ha llegado cada Ser, es la definición que va a estar en el
centro de todo lo que tratemos.
Etapas del desarrollo espiritual humano
Hay tres grandes etapas en el desarrollo espiritual y mental de la humanidad, etapas por
las que, análogamente, también transita cada individuo en su vida material.
En la primera etapa, en lo que podríamos llamar la niñez de la humanidad, predomina en
el Ser la mente instintiva, al estar el intelecto escasamente desarrollado. Quienes se
encuentran en esta etapa se ocupan exclusivamente de satisfacer las necesidades básicas
que garanticen la supervivencia del cuerpo y la satisfacción de los sentidos, por lo que
todos los intereses de los seres en estas etapas, se reducen al plano físico. Los seres
primitivos que aún viven en las selvas y regiones más o menos inaccesibles de nuestro
mundo, se encontrarían en esta etapa. Dentro del desarrollo individual, estaría representada
por nuestra fase infantil.
La segunda etapa se inicia cuando se despierta el intelecto, que principia a dominar en
el ser humano, porque éste comienza a sentirse insatisfecho si no descubre los porqués
de las cosas, al tiempo que también empieza a tener noción del "bien" y el "mal". A partir
de aquí nacen los grandes problemas del ser humano, los grandes peligros y a la vez las
grandes posibilidades, porque el logro de la libertad y la autoconciencia es una aventura
peligrosa y fascinante al mismo tiempo. A partir de este momento es cuando los humanos
comienzan a preocuparse por el sentido de sus vidas. En cierta manera, desde un punto de
vista alegórico, el ser humano entra en un "infierno", porque para llegar al "cielo" de
la sabiduría espiritual, es preciso antes pasar por el "infierno" de la duda, del error,
del dolor..., o lo que es lo mismo, de la EXPERIENCIA. De ahí que la característica
esencial de esta etapa sea la hiperactividad.
“Los que se hallan en semejante etapa de evolución, todo lo exageran. Dicen que ciertos
días son "santos", como si no lo fueran todos, y afirman que ciertos lugares son más santos
que otros; que algunos hombres son los "elegidos" y los demás réprobos, de modo que según
ellos sólo se salvan muy pocos, y la inmensa mayoría de la humanidad está predestinada a
eterna condenación. El infierno es muy ardiente cuando se lo ve desde el punto de mira
de la segunda etapa de la humana evolución. El odio derivado de la presunción es señalada
característica de dicha etapa, en que las sectas se combaten enconadamente. El temor
prevalece contra el divino amor y la Fraternidad humana es palabra sin sentido o por lo
menos se contrae a quienes pertenecen a una misma secta, pues los demás no son hermanos
sino ateos, paganos, incrédulos, disidentes y herejes. El sentimiento de la Unidad del
Todo, instintivo en la primera etapa y consciente en la tercera, no aparece en la segunda...
Sin embargo, a medida que la humanidad adelanta por la segunda etapa y se desenvuelve el
intelecto, la razón desecha muchas necias supersticiones que un tiempo tomó por infalibles
verdades…. y generalmente sobreviene un período de incredulidad y escepticismo, como si
nada hubiese substituido a lo desechado”
Poco a poco, sin embargo, la influencia perenne del espíritu inculca en la conciencia del
Ser la intuición del verdadero camino que le está reservado, alcanzándose los albores de
la tercera etapa.
“Quienes se hallan en a tercera etapa ven el bien en todo ser humano, en todas las cosas
y en todo lugar. Ven algo superior, pero todo lo ven incluido en el mismo plan de evolución.
El alma adelantada se desprende de ciertas cosas porque ya no las desea y las desecha
como herramientas o ropas inservibles. Pero ve que para otros estas mismas cosas son
mucho mejores que las que desecharon en etapas anteriores. Ve que todo ser está en el
Sendero de perfección, unos más adelante que otros, pero todos caminan en la misma dirección.
Ve que todos aprenden sus lecciones y obtienen provecho de sus errores. Ve relativas
manifestaciones del "bien" y del "mal" en cada ser humano, pero busca el "bien" en el
pecador y no el "mal" en el santo. Ve en el "pecado" ignorancia, flaqueza y error. Ve el
"bien" en todas las formas religiosas y no se somete al limitado credo de ninguna. Ve
que todos los conceptos de la Deidad que haya forjado la mente humana, desde el ídolo de
piedra hasta el puro Espíritu, entrañan el reconocimiento y adoración de lo Absoluto, sin
más diferencia que la distinta etapa de evolución de los adoradores. A medida que el
hombre evoluciona, amplía su concepto de la Divinidad y lo identifica con el de su Yo
magnificado. El Dios del hombre evolucionado no satisface al salvaje, del mismo modo que
el Dios del salvaje no satisface al hombre evolucionado. Cada cual se forja de Dios un
concepto correspondiente a su etapa de evolución. Un autor expresó con acierto este
pensamiento diciendo: "El dios de un hombre es él mismo en su aspecto óptimo, y su demonio
es él mismo en su aspecto pésimo". Pero el diablo huye del hombre que enaltece su concepto
de Dios.
La más señalada característica del hombre de la tercera etapa es su conocimiento de la
Unidad del Todo. Ve y siente que todo vive y tiene conciencia en variedad de grados de
manifestación. Sabe que es parte de la Vida una, que está en contacto con la Naturaleza
toda en todos sus aspectos. En todas las formas de Vida ve algo de sí mismo y reconoce
que cada una de ellas se corresponde con algo de su interior. Esto no significa que sea
fiero como el tigre, vanidoso como el pavo real, ni venenoso como la cobra. Pero conoce
que las cualidades de estos animales están en él dominadas y regidas por su Yo superior,
y por lo mismo se conduele de esos animales o de los hombres en que todavía predomina la
animalidad, aunque no odia a nadie por despreciables y perjudiciales que puedan parecerles
los demás. Reconoce en sí las cualidades de la vida superior y también las de la inferior,
y comprende que evoluciona hasta llegar algún día a la meta de su evolución.
Siente palpitar la vida de que es parte, y siente que es su vida. Se desvanece el
sentimiento de separatividad, seguro de su identidad con la Vida única, y nada teme.
Afronta impávido el presente y el porvenir, y marcha hacia la Divina Ventura con la dicha
en el corazón. Se siente en su propio hogar, porque ¿no es el universo semejante a él?
¿No está en medio de lo suyo?
Esta conciencia desvanece el temor, el odio y la condenación, y enseña al hombre a ser
bueno. Le da a comprender la Paternidad de Dios y la Fraternidad humana. Substituye con
el conocimiento la ciega creencia, lo renueva, lo impulsa hacia adelante y lo transforma
en otro ser.
No es extraño que los que están en la segunda etapa no acierten a comprender a los de
la tercera y los consideren como si aún estuvieran en la primera, porque no ven el "mal"
en lo que así les parece a ellos y en cambio, ven el "bien" en lo que a ellas les parece
el mal. Pero cada día aumenta el número de los que de la segunda etapa pasan a la tercera,
y cuando sean una selecta y nutrida minoría evolucionarán pacíficamente al mundo,
entonces nadie se contentará con nadar en la abundancia mientras sus hermanos se mueren
de hambre; nadie será capaz de oprimir ni explotar a sus semejantes, ni consentirá mucho
de lo que hoy la mayoría de las gentes disimulan o disculpan, porque en este nuevo estado
de la conciencia no existe el antiguo sentimiento de separatividad y se duele con el dolor
y se goza con el gozo de sus hermanos con quienes se identifica.”
Conciencia y despertar espiritual
Con la iluminación de la Conciencia y el consiguiente despertar espiritual, se produce
en el Ser un fenómeno interior de reordenamiento de valores, de modificación de la
perspectiva, de cambio en el cuadro de sus prioridades.
De esta forma el Ser descubre numerosas actitudes que son ilusorias y las va dejando
atrás, mientras que otros sentimientos y valores ocupan el primer plano. Suceden, pues,
una serie de acontecimientos en la vida del ser que son a la vez síntomas y claves en el
camino del desarrollo espiritual. Estos son algunos de ellos:
- Surge en el Ser un ansia incontenible por obtener más información y busca todos los
medios para conseguirla.
- Brotan deseos insistentes de compartir con los seres inmediatos el “descubrimiento”
que ha efectuado.
- Durante un tiempo experimenta un recrudecimiento de los problemas que le afectan, como
reflejo del esfuerzo que hace por tomar las riendas de su vida.
- Nace la inquietud de encontrar a otros que piensen y sientan lo mismo que él piensa y siente.
- Aumenta su interés por todo, incluso por temas que antes no le atraían o que le eran
indiferentes, pues va apreciando las conexiones que unen todo lo existente.
- Nace en el Ser un sentimiento interno de Unidad, nota que forma parte, junto a todos
y a todo, de algo grande, que sobrepasa todas las limitaciones.
- Comprende que el fanatismo es lo contrario al conocimiento, lo contrario a la libertad,
y que, como decía Silo, “No importa en que bando te hayan puesto las circunstancias, sino
que comprendas que tú no has elegido ningún bando” (“El Paisaje Interno”, Ed. Bruguera, Barcelona, 1981)
- Comprende que no puede ir por el mundo juzgando y encasillando a los seres, pues, como
él mismo, todos están inmersos en un proceso de cambio y mejora.
- Desarrolla un cierto “olfato espiritual”, que le capacita para reconocer los signos con
que la verdad se suele mostrar, siendo cada vez más difícil que le den “gato por liebre”
- Crece en el Ser un sentimiento de responsabilidad ante el conocimiento que ha encontrado
y nota que ese conocimiento carece de sentido si no hace algo para darlo a conocer y compartirlo.
- Se desarrolla en el Ser una creciente “alegría de vivir”, un regocijo interno al
comprender y sentir como todo cobra sentido
- Empieza a contemplar los acontecimientos desde otro superior punto de vista, lo que hace
que muchos asuntos comunes que a la generalidad de los hombres sume en la desesperación,
se desdramaticen para él. De ahí que algunos que le rodeen puedan llegar a pensar que se
ha vuelto más frío, distante, insensible y hasta despreocupado.
- Trasciende las diferencias de sexo, raza, color, edad, nacionalidad, condición social,
etc, y surge o se refuerza la tendencia hacia el Universalismo.
El Compromiso
Conocer no es lo mismo que no conocer. Tener conciencia no es lo mismo que no tener
conciencia. Quien es consciente asume un compromiso, que no deriva de la prestación de
un juramento o de la firma de un documento, porque es un compromiso de naturaleza moral.
Por eso, quieras o no, estás comprometido automáticamente hasta la altura del grado de
tu conciencia. Conciencia, responsabilidad y compromiso son conceptos inextricablemente
ligados. Todo progreso exige su precio, y el precio del conocimiento es la responsabilidad.
Ante todo esto habrá quien se pueda preguntar: ¿Cómo puedo conocer el nivel de mi
Conciencia? Estudia los motivos de tus acciones, pues son los motivos, es la intencionalidad
la que evidencia el estado y dirección de tu Conciencia.
La Conspiración
Otra consecuencia del despliegue paulatino de la conciencia espiritual es el reconocimiento
de que se está sumergido en un proceso en el que participan otros muchos seres repartidos
por todos los lugares del mundo, con los que el Ser se siente ligado en una suerte de
Gran Hermandad. Comienza a tomar conciencia de las señales dejadas por otros que le han
precedido en el camino y que hablan de lo mismo que él siente, percibe y vive. Lee y
comprende los viejos textos bajo otra óptica y al observar las producciones artísticas
de todos los tiempos, éstas le hablan con nuevo lenguaje; se siente hermano de otros
seres que en otras épocas y latitudes llegaron a las mismas comprensiones; se siente
partícipe, como decía Marilyn Ferguson, de una gran CONSPIRACIÓN (de Conspirar= respirar
juntos), la Conspiración del Espíritu y eso llena al Ser de inmensa alegría.
La conciencia cósmica
El trabajo interno en el camino del conocimiento espiritual, llámeselo como se lo llame,
siempre que se haga con honestidad, supone indefectiblemente la vivencia de una serie de
experiencias que los buscadores de todas las épocas han reconocido y contado y que se
refieren a experiencias iluminación, más cortas o más largas, pero que una vez se producen
el Ser queda transformado para siempre. Algunas de estas experiencias son de tal calibre,
que han sido denominadas de Conciencia Cósmica. Al respecto dice cierto autor espiritualista:
“En general, la conciencia cósmica puede definirse diciendo que es el efectivo reconocimiento
de la Unidad del Todo y la relación de cada ser con el Todo.
El átomo de luz que contribuye a la composición del rayo comprende por un momento su
conexión con el sol. La gota del océano comprende por un instante su relación con el
gran Océano del Espíritu…
La emoción prevaleciente durante esta experiencia es un sentimiento de intensa dicha,
algo muy superior a cualquier otra sentida antes, una sensación de absoluto gozo, si
vale la frase. El recuerdo de esta suprema dicha, el reflejo de su luz, perdura en el
alma. Quienes la han experimentado una vez, están siempre más contentos y felices, y
parecen tener una oculta y secreta fuente de alegría donde apagar la sed de su alma. La
intensa dicha se desvanece gradualmente, pera algo deja tras sí que conforta y consuela.
Este sentimiento de dicha es tan intenso, que siempre se piensa en él con vivísimo placer.
Su recuerda acelera la circulación de la sangre y los latidos del corazón.
Entonces se experimenta una iluminación intelectual o una inundación de "conocimiento"
imposible de describir. El alma se hace consciente de que posee en sí misma el absoluto
conocimiento, el conocimiento de todas las cosas; reconoce que el "porqué y el cómo" de
todo está en sí misma. Esta sensación no puede describirse ni aun someramente. Es tan
superior a todo cuanto la mente humana ha experimentado, que no hay palabras con que
expresar lo sentido y conocido. Parece que todo se esclarece. No es una sensación de
acrecentada habilidad para razonar, deducir, clasificar o determinar. El alma conoce.
La sensación puede durar sólo una fracción de segundo (se pierden las nociones de tiempo
y espacio durante la experiencia), pero la intensa pena subsiguiente al cese de semejante
estado de conciencia, no puede imaginarla ni es posible que de ella tenga la menor idea,
quien no la haya experimentada. Lo único que consuela de su pérdida es la certeza de que
algún día, en alguna parte, se repetirá la experiencia, y esta certeza hace amar la vida.
Es un goce anticipado de lo que alcanzará el alma.
Este vislumbre de la conciencia superior infunde el conocimiento, la certeza, de que la
Vida compenetra todas las cosas, y que el Universo está lleno de vida. Se ve que la Vida
y la Inteligencia lo llenan todo. Se tiene la noción de la Vida Eterna y se alcanza lo
Infinito. Las palabras "Eterno" e "Infinito" tienen siempre después un significado distinto
y real, aunque no se pueda explicar a otros.
También infunde el puro amor a toda vida, que aventaja a cualquier otro sentimiento de
amor experimentado anteriormente, Asimismo se siente el hombre valeroso durante la experiencia,
aunque fuera mejor decir que no es consciente del temor, pues ni siquiera piensa en el
temor durante la experiencia y solamente nota que estaba enteramente libre de él cuando
después recuerde alguna de sus sensaciones. El conocimiento, certeza, confianza y fe de
que está poseída el alma no dejan lugar para el temor.
Otra sensación es que se desvanece lo que podríamos denominar “noción del pecado” y la
substituye el concepto de absoluta bondad del universo entero.
Esta experiencia transforma al hombre. Aunque la viveza del recuerdo se borra gradualmente,
queda cierta memoria que luego engendra bienestar y fuerza, especialmente cuando el ánimo
o la confianza flaquean y las encontradas opiniones y juicios del intelecto lo sacuden
como caña azotada par el viento. El recuerdo de la experiencia es fuente de renovada
energía, puerto de refugio en que el alma fatigada se resguarda de la incomprensión del
mundo exterior.”
CONCLUSIÓN
El despertar espiritual se produce cuando tomamos conciencia de lo que somos en verdad:
seres de naturaleza espiritual con un destino trascendente. A partir de ahí comienza una
nueva etapa para el Ser, la de la evolución consciente, pues empieza a tomar las riendas
de su propia vida haciéndose responsable de la misma.
Este despertar supone el abandono de muchas falsas posturas, de muchas ilusiones, y
también la experimentación de vivencias y de estados que dotan a la vida de un sentido
pleno y que constituyen auténticas “Claves en el Camino de la Conciencia”.
La alegría, el sentimiento de unidad, la energía, la capacidad de trabajo, la capacidad
de Servicio que se desarrolla en el Ser despierto espiritualmente, son signos que dan
idea de lo que espera a la Humanidad cuando una mayoría cualificada de sus miembros
logren alcanzar este estado de Conciencia
Pero no se ha de olvidar que el conocimiento espiritual, si bien es la base de nuestra
futura dicha, es también lo más “peligroso” que existe: peligroso para el mundo de los
egoístas, para los que viven pensando sólo en el provecho propio, para las injusticias
institucionalizadas, para los acaparadores, para los esclavizadores de las conciencias,
para los comerciantes del miedo... No nos deben sorprender, pues, que existan tantas
resistencias a la divulgación y correcta comprensión de los conocimientos que tienen
que llevar algún día a la plena libertad al Ser Humano.
La Conciencia lleva a la responsabilidad; quienes hayan llegado a estos conocimientos
están comprometidos. Asumamos ese compromiso, primero con nosotros mismos y luego, como
buenos sembradores, con el entorno al que llegue nuestra influencia, pero por amor a la
obra, sin esperar recompensas, ni siquiera agradecimiento.
Apartes de un texto escrito por Oscar Gracía Rodríguez del Grupo Espírita de La Palma.
Tomado de la Revista Nueva Atlántida
SENTAR LAS BASES PARA UNA NUEVA CONCIENCIA
Hoy, como Ser, con toda mi seriedad y anhelo de servicio a la Tierra, siento que debo dar
un mensaje especial y un llamado de atención importante y urgente. El ser humano debe ya
poner fin a la fuerza centrífuga que lo aleja de sí mismo. La nueva ciencia de la conciencia
ha llegado a ser para vosotros de rango prioritario. Debería ser vuestra principal
prioridad y no una especulación ridiculizada, o en el mejor de los casos ignorada, y desde
luego, un asunto siempre temido. Sois vosotros, los que leéis este texto por ejemplo,
cada uno en su entorno, los que debéis sentar las bases para esta nueva ciencia de la
conciencia que se impone, una conciencia vinculada siempre a la energía y a la naturaleza
biológica. Sois vosotros los que debéis reformular la espiritualidad. Es cada uno de
vosotros quien debe encontrar el nuevo lenguaje para hablar, ya sin miedo al ridículo,
sobre el alma del ser humano y sus necesidades, sobre el aspecto multifactorial de vuestras
alteraciones psicológicas, energéticas, anímicas y consecuentemente orgánicas, sobre la
ética interna y la llama perenne que posee cada ser humano, sobre dejar de crear karma,
sufrimiento y densidad, y aprender a crear dharma, sobre la necesidad de renovar por
completo la pedagogía, la creatividad y la medicina, sobre la libertad de elección, de
expresión y de autonomía espiritual sobre el lenguaje único del amor puro y la dignidad…
Sois vosotros, vuestra generación y la de esos hijos que educáis, quienes estáis plantando
las semillas de la nueva espiritualidad, un concepto de conciencia y de espíritu claramente
real y práctico, libre, laico, no ritualista, ni manipulador, ético, coherente y necesario
día a día. El amor, la preservación y la sostenibilidad del planeta, no darán ningún fruto
sino se realiza junto a la revolución de la conciencia. Hasta ahora, en vuestra intensa
subida de vibración y ascensión, habéis estado jugando a ser espirituales y aprendiendo
las reglas del juego. Ha llegado ya el momento de incluir la espiritualidad en la práctica
cotidiana, el momento de trabajar desde la ética de vuestra conciencia, de sanar desde la
coherencia causal, integral y no parcial, de amar, relacionarse, compartir y crear, en
definitiva, desde esta nueva ciencia global de la conciencia y la realidad espiritual.
Salid de la teoría, amados, salid ya de los prejuicios religiosos, mágicos o ancestrales.
Trabajad y dirigiros hacia ese futuro brillante, abundante, feliz, inteligente y pleno al
que podéis llegar, y hacedlo de forma acorde y respetuosa con la naturaleza y las leyes
de la Vida y del Amor.
Amados, no podemos ser eternamente ángeles de la guarda de vuestra civilización. Llega
un momento en el que el adolescente debe asumir sus responsabilidades. Y vuestro momento ha llegado.
La llamada ahora no es ya para las personas que tienen una búsqueda espiritual despierta
sino para todos los seres humanos que tienen la sensatez y la humildad de admitir que el
ser humano no es el único ser consciente de la galaxia, ni tampoco el centro del universo.
Muchos de nosotros ya estamos entre vosotros, renacidos temporalmente en varios cuerpos
simultáneamente, pues las almas maduras son desdoblables. Incluso estamos entre vosotros
induciendo las mentes y los corazones de personas con el canal perceptivo abierto, como
el que ahora os traduce estas pequeñas palabras mías para vosotros. Nosotros, bien sea
que nos llaméis ángeles, maestros o extraterrestres, pues al fin y al cabo somos almas
que no pertenecemos a la Tierra, queremos aunarnos a vuestro proceso alquímico. Ese es
ahora uno de nuestros servicios pedagógicos de amor y de contribución real a la evolución
de las razas, por eso venimos y nos comunicamos. Esta etapa vuestra no es comparable a
muchas otras; es distinta, delicada y definitiva respecto a vuestro futuro. Estáis justo
en el cambio profundo de trascender el ser ‘humano’ para convertiros en el ‘ser espiritual’.
Las escuelas iniciáticas ya no os resultan útiles, como si lo fueron cíclicamente. La
única escuela de iniciación a nuevos planos más sutiles está únicamente en vuestro interior,
en vuestra intención, en vuestro corazón. Vosotros ya lleváis todo el conocimiento de luz
y de amor. Y ahora una gran mayoría ya tenéis toda fuerza necesaria para despertar y
vibrar como seres superiores. Vuestros circuitos ya han sido iniciados paulatinamente y
preparados para admitir la fuerza de la Verdad. Fue precisamente mi amado quién inició
este cambio de vibración en vosotros, por eso él está en nuestro interior. Siempre lo está.
Independizaros de todo precepto, pauta o condición. Incluso os animo intensamente a
replantearos, y a independizaros, de muchas costumbres aparentemente inocentes.
Existen muchos núcleos de amor y armonía en la Tierra. La sorpresa será grande, muy grande…
para los que duermen e ignoran la fuerza de la Luz. Existe más conciencia de la pensáis,
hermanos; hay mucha luz… El hombre es sensato; a pesar de sus condicionamientos, miedos
y prudencias, ha ido buscando su luminosidad, muchas veces en solitario y a tientas, y
ha ido encontrando esa luz interior que todo lo guía y lo nutre. En un momento dado,
cuando haga falta decidir seriamente, escogerá el camino de la coherencia y la fraternidad.
Cuando se necesite de ese hombre sencillo, te dará su pan, te tenderá la mano, construirá contigo.
Recuerda que el individualismo actual es el camino cómodo y fácil cuando no hay una fuerza
grupal unida y cohesionada, clara y fuerte que avance en oposición de los intereses
individuales. Pero ese ser individualista tiene un intenso anhelo de compartir, de amar
y de ser amado por una vez. Observa que precisamente por la intensa comunicación inmediata
y los medios alternativos y no oficiales, la humanidad se está unificando. Estáis unificando
criterios, decisiones, sentimientos, acelerando acciones… Este proceso popular de unión
y comprensión es el gran fenómeno actual, poco esperado por vuestros dirigentes, el fenómeno
que está haciendo crecer exponencialmente el grado de conciencia de cada ser. Utilizad
bien los medios disponibles, tecnológicos y psíquicos, con medida, inteligencia y eficiencia,
filtrad lo que debáis filtrar, y no olvidéis que esa red vuestra es una réplica burda de
la red de comunicación sutil en la que otros seres no humanos estamos inmersos y empleamos
para crear unión y armonía. El amor utiliza todo lo que sea necesario para su revelación.
Solicitáis cosas prácticas. Pues amados míos, atended a estos temas simples y actualizadlos
en vuestras almas. Cuando esas cosas estén presentes real y prácticamente aparecerán temas
más complejos e interesantes. Busca, encuentra y desarrolla un propósito simple y humilde.
Cuando lo consigas y lo integres, ve desarrollando otros propósitos, que tal vez sean cada
día menos simples. Pero empieza por enfocarte en el primer peldaño y consigue cumplir tus
pequeños propósitos. Observa si hay contradicción entre lo que dices, lo que piensas y lo
que haces. No perpetúes tus autoengaños. Desnúdalos y explícate a ti mismo las dos versiones,
no la de siempre. Cuestiónate a ti mismo. Sé sincero, ámate y respétate. Escucha bien a
tu alma. Fomenta en ti, en tus hijos y tus amigos actitudes conciliadoras y fraternales.
Trasciende tu individualismo, deja de escucharte solo a ti. Pronto tendrás muchas cosas
que hacer en grupo. Entrénate en compartirlo todo en tu vida. Todo, significa todo.
Solo acepta como verdad, aquellas cosas que resuenen muy profundamente en tu corazón o
alma. Solo lo que te impulsa respirar y a sonreír. Acepta e integra como tu verdad
aquello que resuene con tu propio discernimiento, no intelectual sino intuitivo o
procedente de tu sabiduría innata. Sepárate, aíslate e ignora todo lo que promueva la
manipulación, la especulación y la explotación humana y planetaria. No participes, ni
directa ni indirectamente, en nada que agreda el respeto y la libertad. El universo
ahora os pide mucha impecabilidad. Porque siempre todos podemos ser mucho más impecables…
De la misma manera, podemos ser más honestos aún, más autodisciplinados, más eficientes,
más claros, más coherentes… Actúa como si ya lo fueras. Practica y avanza. No te duermas.
Parte de los textos de María Magdalena inducidos a Marta Povo.
Tomado de http//hermandadblanca.org
No importa tu religión
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