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Sanación Espiritual
El Lenguaje de la Vida
Los caminos son muchos en el laberinto de la Vida, pero de nosotros depende que este
laberinto, antes que atraparnos y acorralarnos, nos permita aprender a estar más cerca
de nuestro Centro, en medio de un recorrido acompañado de pequeños logros.
No siempre es necesario buscar ansiosamente sabios o eruditos que nos expliquen los
misterios de ese largo y, a veces, complejo laberinto. Éste, por sí mismo, con sus muros
y rincones fríos, con sus puertas abiertas, rejas y recodos, nos indica de paso en paso
por dónde andar, y, como en todo juego – el de la Vida misma – nos devolvemos aparentemente
para encontrar otra salida.
No siempre es necesario buscar en libros qué hacer frente a una puerta cerrada o a un
muro imperturbable, sólo hay que saber andar, saber buscar, saber Leer…
Hoy me contó mi alma, que la Vida tiene un lenguaje muy simple; nosotros jugamos a
complicar sus símbolos transformándolos en palabras y sólo basta ver los sucesos porque
ellos nos dicen qué hacer. El lenguaje de la Vida es de pruebas que se pierden o se pasan,
es de oportunidades dejadas o acertadas, es de esperas o respuestas inmediatas, es de
saltos, tropiezos y hasta vuelos. La Vida se deja leer cuando atentos observamos que
ciertos ríos fluyen y otros tantos nos frenan el impulso; basta con verlos para decidir
si dejarnos conducir por ellos o para reconocer con humildad – mas no con derrotismo-
que ese no es un buen camino, aunque olvidamos a veces que saberlo es tan valioso como
viajar seguros en tranquilas aguas.
“Si he tocado 99 puertas esperando hallar una salida, tocaré la 100, porque puede ser la
última, o por lo menos me faltarán muy pocas por tocar”
Es valioso saber que falta una puerta; es valioso estar seguros de que los 99 intentos
no conducen al lugar buscado; es valioso encontrar puertas entre-abiertas de cuartos
vacíos para aprender, de una oscuridad transitoria: el Valor y un encuentro real con
nuestro propio Ser. Es tan bueno caer de muros altos como transitar corredores abiertos,
todo ello es válido y bueno en la Vida, y su lenguaje de idas y venidas nos permite
comprenderlo.
Denyse Gómez
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